La adolescencia es una etapa evolutiva apasionante en la que se producen cambios importantes a nivel físico, psicológico y social.
El niño/a deja paso a un joven en pleno desarrollo de sus competencias, de sus habilidades sociales, manejo emocional y cognitivo.
En este florecimiento vemos con satisfacción cómo se desarrollan las potencialidades del chico o chica adolescente.
Sin embargo, este proceso se puede ver truncado en ocasiones por diferentes problemáticas, y ahí es donde el psicólogo puede ayudar al adolescente y su familia a reconducir el proceso de maduración hacia un cambio en positivo.
Los problemas más frecuentes con los que nos encontramos en consulta son las dificultades académicas o bajo rendimiento escolar, que pueden derivar en fracaso escolar, los problemas de comportamiento (desobediencia), la depresión y el consumo de drogas.
Estos problemas pueden presentarse juntos o no. Últimamente pueden surgir ligados a problemas con el uso de los videojuegos y redes sociales.
Además de estos problemas más frecuentes también nos encontramos con TDAH, dificultades en el manejo de la ansiedad, depresión, dificultades en las habilidades sociales y trastornos de la conducta o de la alimentación.
El trabajo con los adolescentes y sus familias es muy gratificante por la etapa del desarrollo que comprende ya que la maduración de la persona depende en gran medida de esta etapa de cambios y de las decisiones que se tomen en ella o de las habilidades que se aprendan de manera que un cambio a mejor en estas decisiones y habilidades tanto del adolescente como de los padres puede tener una repercusión importante para la autoestima de ambos, el futuro del adolescente y el bienestar de toda la familia.