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TDAH: Tratamiento para el déficit de atención con hiperactividad

Niños corriendo en la playa – Sorolla

Niños corriendo en la playa – Sorolla

Queremos que las familias se conviertan en expertos en el manejo de las manifestacioens propias del TDAH para que mejoren su calidad de vida y la de sus hijos.

 

En la Clínica Miralles somos especialistas en el manejo del TDAH para ofrecer a los niños con este problema y sus familias un asesoramiento integral durante todas las etapas del desarrollo (infantil, adolescente y adulto). Queremos que las familias se conviertan en expertos en el manejo de las manifestacioens propias del TDAH para que mejoren su calidad de vida y consigan minimizar el impacto de este trastorno en su día a día y en el futuro de sus hijos.

La sección de TDAH es atendida por Raquel Durá Miralles.

DEFINICIÓN Y SUBTIPOS DE TDAH

El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por un comportamiento impulsivo, actuando antes de pensar, con dificultades en centrar la atención en una sola actividad y con un nivel de energía extraordinariamente elevado y una hiperactividad de una a intensidad notable.

No todos los niños con TDAH manifiestan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Existen tres subtipos en función de la sintomatología:

  • Presentación Combinada: Cuando se dan la hiperactividad, impulsividad y falta de atención de forma clínicamente significativa.
  • Presentación predominante con falta de atención: Clinicamente significativo para la atención pero no para impulsividad e hiperactividad.
  • Presentación predominante Hiperactiva/impulsiva: Con sintomatología hiperactiva e impulsiva pero no inatento.

Es uno de los trastornos más comunes en la infancia y se da entre el 3 y el 5% de los niños y el 2,5 y el 3,4 en la vida adulta, ya que en algunos casos la sintomatología no persiste en el adulto. Los primeros síntomas se pueden observar en la edad preescolar aunque el diagnóstico no se realiza hasta los 5 o 6 años.

El diagnóstico no se realiza hasta los 5 o 6 años.

El TDAH es un trastorno muy complejo por la variabilidad de sintomatología que comprende y en cierto modo desconocido en la sociedad. Además de los síntomas centrales (atención, impulsividad e hiperactividad) en el TDAH se pueden dar o no otras dificultades relacionadas con el desarrollo cognitivo, escolar, social y familiar. Cada niño presenta combinaciónes diferentes de la sintomatología y por eso una evaluación exhaustiva es fundamental.

Cada niño presenta combinaciónes diferentes de la sintomatología.

  • A nivel cognitivo: Dificultades en las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, planificación, organización, fluidez verbal, control inhibitorio), dificultades para controlar el paso del tiempo, dificultades de aprendizaje (lectura, escritura, matemáticas, ortografía), dificultad para establecer y conseguir metas.
  • A nivel escolar: rendimiento escolar bajo, conductas disruptivas en el aula, dificultades para hacer exámenes, dificultad para cumplir tareas, manejar la agenda escolar.
  • A nivel social: dificultades para resolver problemas sociales, bajos niveles de conductas pro-sociales de cooperación, colaboración, conductas sociales problemáticas, impulsividad, déficits en la comprensión social y en la atribución social, dificultades en las relaciones con familiares.

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EVALUACIÓN

La evaluación se realiza mediante entrevistas clínicas al niño y a los padres, entrevistas con el centro escolar, revisión de antecedentes familiares y personales…

La evaluación es clínica y debe ser llevada a cabo por un profesional entrenado y con experiencia en el TDAH. Se realiza mediante entrevistas clínicas al niño y a los padres, entrevistas con el centro escolar, revisión de antecedentes familiares y personales, administración de cuestionarios al niño, a los padres y al profesor.

Se evalúan las siguientes áreas:

  • neuropsicológica: para analizar el coeficiente intelectual, las fortalezas y debilidades en las funciones ejecutivas, la memoria, atención, velocidad de procesamiento, comprensión verbal, razonamiento lógico, planificación, fluidez verbal.
  • psicopedagógica: para detectar dificultades del aprendizaje como dislexia, discalculia, hábitos de estudio, problemas de atención, memoria.
  • psicológica: para detectar sintomatología clínica asociada, adaptación escolar, familiar, social, ansiedad, depresión, personalidad.
  • TDAH: Pruebas específicas para detectar el trastorno en casa y en el colegio.

Con toda la información recogida en las entrevistas y las pruebas psicológicas se realiza el diagnóstico y un informe psicológico para una mejor coordinación con el centro escolar, el centro de salud y el neurólogo.

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DIAGNÓSTICO

El diagnóstico del TDAH es controvertido ya que algunos de sus síntomas se superponen con conductas propias del comportamiento normal como la falta de atención y la impulsividad.

El diagnóstico del TDAH es controvertido ya que algunos de sus síntomas se superponen con conductas propias del comportamiento normal (falta de atención, impulsividad) y por ello se precisa de una evaluación clínica especializada con diversas pruebas psicológicas y entrevistas para hacer un buen diagnóstico. Por otra parte, no existen marcadores biológicos o una única prueba indicativa del TDAH y es con toda la información clínica recogida en la evaluación con lo que el psicólogo puede valorar la existencia o no del TDAH.

Criterios del DSM-5 para el TDAH

A. Un patrón persistente de falta de atención y / o de hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo, tal como se caracteriza por desatención (1) y / o hiperactividad e impulsividad (2) A. (1) o (2)

(1) Desatención

Seis (o más) de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una frecuencia e intensidad que es incompatible con el nivel de desarrollo y que tienen un impacto directo en las actividades sociales y académicas / profesionales

Nota: Los síntomas no son únicamente una manifestación de la conducta de oposición, desafío, hostilidad o falta de comprensión de las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (17 años o más) se requieren, al menos, cinco síntomas.

a. A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades (por ejemplo: pasa por alto o no se fija en los detalles, el trabajo es incorrecto o está equivocado)

b. A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas (por ejemplo: tiene dificultades para mantener la atención durante las clases, conversaciones, o para leer escritos largos)

c. A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo: su mente parece estar en otro lugar, incluso en la ausencia de cualquier distracción evidente)

d. A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (por ejemplo: comienza tareas pero pierde rápidamente el foco y se distrae fácilmente)

e. A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades (por ejemplo: dificultad para realizar las tareas una tras otra, de manera secuencial; dificultad para mantener los materiales y objetos en orden; los trabajos están desordenados y poco organizados; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos)

f. A menudo evita, le disgusta o es renuente a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo: tareas escolares o domésticas; para adolescentes mayores y adultos, la elaboración de informes, formularios, completar o revisar documentos largos).

g. A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo: materiales escolares, lápices, libros, herramientas, carteras, llaves, documentos, gafas o teléfonos móviles)

h. A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes (para los adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados)

i. A menudo es descuidado en las actividades diarias (por ejemplo: tareas, hacer recados; para los adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las cuentas, acudir a las citas)

(2). Hiperactividad e impulsividad.

Seis (o más) de los siguientes síntomas de han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es incompatible con el nivel de desarrollo y que tienen un impacto directo en las actividades sociales y académicas / profesionales

Nota: Los síntomas no son únicamente una manifestación de la conducta de oposición, desafío, hostilidad o falta de comprensión de las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (17 años o más) se requieren, al menos, cinco síntomas.

a. A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento

b. A menudo abandona su asiento en situaciones en que se espera que permanezca sentado (por ejemplo: deja su lugar en el aula, oficina u otro lugar de trabajo, o en otras situaciones que requieren permanecer sentado)

c. A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (Nota: en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud

d. A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio

e. A menudo “está en marcha” o suele actuar “como si tuviera un motor” (por ejemplo: no puede estar quieto por un tiempo prolongado, o se siente incómodo, en restaurantes, reuniones, etc.; los demás lo perciben inquieto, que es difícil seguirle el ritmo)

f. A menudo habla en exceso

g. A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas (por ejemplo: completa las frases de otras personas y se entromete en las conversaciones, no puede esperar el turno en la conversación)

h. A menudo tiene dificultades para guardar turno (por ejemplo: mientras espera en una cola)

i. A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (por ejemplo: se entromete en conversaciones o juegos o actividades, puede empezar a utilizar las cosas de los demás o las coge sin pedir permiso o tenerlo; para adolescentes o adultos pueden entrometerse en lo que otros están haciendo)

B. Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención estaban presentes antes de los 12 años de edad.

C. Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención se presentan en dos o más ambientes (p. ej., en la casa, escuela o en el trabajo, con amigos, familiares o en otras actividades).

D. Deben existir pruebas claras de que los síntomas interfieren con o reducen la calidad de la actividad social, académica o laboral

E. Los síntomas no aparecen exclusivamente en el curso de una esquizofrenia u otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno de estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, un trastorno de la personalidad, intoxicación por sustancias o abstinencia).

»Presentación Combinado: Si tanto el Criterio A1 (falta de atención) y el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) se cumplen durante los últimos 6 meses

»Presentación con predominio del déficit de atención: si se satisface el criterio A1 (falta de atención), pero no el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.

»Presentación con predominio hiperactivo-impulsivo: Si el Criterio A2 (hiperactividadimpulsividad) se cumple y el Criterio A1 (falta de atención) no se cumple durante los últimos 6 meses.

En remisión parcial: Especificar si todos los criterios no se han cumplido durante los últimos 6 meses, aunque anteriormente si se cumplieran todos, y los síntomas presentes todavía causan deterioro en el funcionamiento social, académico u ocupacional.

Especifique la gravedad actual:

Leve: Poco o ninguno de los síntomas por encima de los necesarios para hacer el diagnóstico están presentes y los síntomas provocan deterioros menores en la actividad laboral o el funcionamiento social.

Moderado:
Síntomas o deterioro funcional entre “leves” y “graves” están presentes.

Grave: Muchos más síntomas de los requeridos para establecer el diagnóstico, o varios síntomas que son particularmente graves, están presentes, o los síntomas dan lugar a un importante deterioro en el funcionamiento social u ocupacional.

Nota. Traducido de Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed. DSM-5), by American Psychiatric Association, 2013, pp. 59-61. Copyright 2013 by the American Psychiatric Association.

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TRATAMIENTO DEL TDAH

Es necesaria una intervención temprana para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias y para minimizar al máximo las repercusiones del TDAH a largo plazo.

El TDAH es un trastorno que en menor o mayor grado presiste a lo largo de la vida y sólo del 10 al 20% de los casos no tratados presentará una remisión funcional de los síntomas. Es por ello que es necesaria una intervención temprana para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias y para minimizar al máximo las repercusiones del TDAH a largo plazo. Es importante darle la relevancia que tiene debido al gran impacto que crea en la vida del sujeto y su entorno.

El protocolo de tratamiento de elección para el TDAH, recomendado por las principales Guías de Práctica Clínica tanto la española como las de otros países, combina técnicas psicológicas cognitivo conductuales destinadas de forma individual al niño y también a los padres, técnicas psicopedagógicas, intervención en el centro escolar y tratamiento farmacológico. Estas tecnicas se emplean o no en cada niño en función de la evaluación previa realizada y las necesitades detectadas.

Este tratamiento requiere de la actuación de un equipo MULTIDISCIPLINAR compuesto por diferentes profesionales (psicólogo, pedagogo, profesor, médico, neurólogo) especializados en el manejo del TDAH y que trabajen en estrecha coordinación. El psicólogo actúa de figura coordinadora de los diferentes profesionales y los padres, sobretodo entre los padres y los profesores.

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TRATAMIENTO DEL TDAH EN NIÑOS/h2>
Cuando llega un niño de entre 6 y 12 años a la consulta del psicólogo con sus padres por sospecha de TDAH puede venir derivado del pediatra, del neurólogo o del profesor. En otros casos son los padres los que han observado comportamientos en su hijo que quieren evaluar y tratar porque han intentado en casa manejarlos y no han podido.

El motivo de consulta normalmente es un problema de comportamiento o de rendimiento académico. Los padres comentan que su hijo con frecuencia suele retrasar el inicio de actividades ( (le cuesta mucho hacer las tareas tanto domesticas, como de hábitos de higiene y de rutinas como de tareas escolares) y cuando las inician les cuesta hacerlas hasta el final porque suelen distraerse en otras cosas, necesitan decirle las cosas muchas veces para que las haga, presenta impulsividad que se traduce en tener comportamientos disruptivos hacia otros (discusiones con hermanos y compañeros), baja tolerancia a la frustración, falta de pensamiento reflexivo, dificultad a la hora de resolver problemas, inmadurez, bajo rendimiento escolar para su capacidad intelectual, inestabilidad en los resultados académicos, falta de atención, desorden con sus cosas, falta de organización para hacer una tarea tras otra, pierde objetos personales, le cuesta gestionar el tiempo, le cuesta realizar tareas con autonomía, cometen errores en las tareas escolares por despiste, no realizan tareas escolares por falta de organización.

Todos estos problemas crean en los padres y el niño un sentimiento de falta de eficacia ante las dificultades para organizarse y hacer que adquiera hábitos de conducta. El niño se siente diferente e impotente ante todas estas dificultades.

Un diagnóstico temprano y un abordaje multidisciplinar que comprenda a la familia, el colegio, el psicólogo el neurólogo es imprescindible para minimizar el impacto de estas dificultades en el desarrollo del niño a nivel personal, escolar, social y en su relación con la familia y el colegio.

La intervención se realiza con los padres y el niño en casa, realizando programas de intervención en el aula con el profesor y el psicólogo escolar y en coordinación con el neurólogo o el pediatra. Enseñando a los padres formas de instaurar hábitos en casa, de manejar la conducta disruptiva de su hijo, fomentar la autonomía, cómo utilizar premios y castigos. Con el niño enseñándole a gestionar su tiempo, a hablarse a sí mismo, a autocontrolar sus emociones, a prestar atención, a utilizar la agenda, planificarse, relacionarse socialmente de forma habilidosa. En el aula instaurando programas junto con el profesor y en coordinación con el psicólogo escolar y los padres para la motivación del niño y propiciando las mejores condiciones educativas para facilitar que atienda mejor en clase, realice las tareas, no moleste en clase, sea ordenado, cumpla normas.

EL TDAH EN EL ADOLESCENTE

En la adolescencia las demandas del ambiente aumentan, con mayor carga en los estudios, más decisiones que tomar, menos supervisión y ayuda por parte de los padres y más posibilidades de ocio fuera de la familia. Estos nuevos retos requieren de más esfuerzo por parte del menor con TDAH y le costarán en general más esfuerzo que a sus iguales.

Hiperactividad cognitiva: pensar rápido y con poca lógica, no estructurar las ideas; verbal: hablar muy rápido, pensar en voz alta; …

La evolución general de los síntomas en la adolescencia se manifiesta en una reducción de la hiperactividad motriz gruesa pero puede aumentar significativamente la hiperactividad motriz fina (morder lápiz, ropa, uñas; jugar con el cabello, repicar dedos sobre la mesa, mover piernas por debajo del pupitre, etc.), hiperactividad cognitiva (pensar rápido y con poca lógica, no estructurar las ideas), verbal (hablar muy rápido, “pensar en voz alta”), emocional (poca regulación cognitiva de las emociones, cambios rápido y poco “justificados” en sus emociones), etc.

El TDAH en la adolescencia (13 a 18 años) puede presentar los siguientes comportamientos que nos pueden dar señales para su detección:

  • Se sienten inquietos.
  • Pueden controlan la hiperactividad, pero se sienten intranquilos.
  • Asumen comportamientos de riesgo.
  • Son inconstantes, impulsivos, lo que les crea conflictos con sus amistades.
  • No cumplen sus promesas, se olvidan, las descuidan.
  • Desean hacer las cosas bien, y lo prometen…. pero lo olvidan y no cumplen.
  • Les molestan los controles de los adultos lo que genera dificultades con sus padres y profesores.
  • Todo lo hacen con mucha prisa, lo pospone.
  • No tienen tiempo de organizar, ni de planificar, ni de prever las consecuencias.
  • Dejan las cosas a medio hace.
  • Muestran gran dispersión: emprenden varios proyectos al mismo tiempo pero tienen dificultad para acabar alguno.
  • Muestran baja autoestima.

El apoyo psicológico, psicopedagógico, médico y familiar en esta etapa es en muchos casos necesario. Tanto la evaluación como el tratamiento es básicamente el mismo que empleamos en la etapa infantil.

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TDAH EN EL ADULTO

La detección y tratamiento del TDAH en el adulto es relativamente reciente ya que sólo hace 10 años que empezaron a haber investigaciones y publicaciones al respecto, aunque debido a la gran cantidad de investigación en la etapa infantil ya se dispone de protocolos validados de evaluación e intervención en adultos. Alrededor de un 4% de la pobleción adulta tiene TDAH.

Los problemas en las funciones ejecutivas tienen que ver con dificultades a la hora de organizar, planificar, establecer prioridades, activarse para trabajar…

La sintomatología que manifiesta el adulto tiene que ver más con la disfunción ejecutiva que con los síntomas centrales de atención, impulsividad e hiperactividad. Los problemas en las funciones ejecutivas tienen que ver con dificultades a la hora de organizar, planificar, establecer prioridades, activarse para trabajar, concentrarse, lentitud para procesar la información, modular las emociones, controlar la frustración, controlar las acciones, usar la memoria. Estas dificultades pueden afectar de forma negativa a muchas situaciones personales y tareas en las diferentes facetas de la vida (personal, social, laboral, familiar) llegando a crear un sentimiento de de baja autoestima y sensación de poca eficacia.

El tratamiento recomendado consiste en la combinación de tratamiento farmacológico, tarapia cognitivo-conductual, mejorar el funcionamiento ejecutivo y psicoeducación (información y educación sobre el TDAH).

Material recomendado:

  1. Cómo vivir con un niño/a hiperactivo. A Polaino-Lorente y C. Ávila. Ed. Narcea.
  2. Hiperactividad. Inmaculada Moreno García. Ed. Pirámide.
  3. Niños hiperactivos. Russell A. Barkley. Ed. Paidós.

 

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