Los padres comentan que su hijo con frecuencia suele retrasar el inicio de actividades (le cuesta mucho hacer las tareas tanto domésticas, como de hábitos de higiene y de rutinas como de tareas escolares) y cuando las inician les cuesta hacerlas hasta el final porque suelen distraerse en otras cosas.
Necesitan decirle las cosas muchas veces para que las haga.
Presenta impulsividad que se traduce en tener comportamientos disruptivos hacia otros (discusiones con hermanos y compañeros).
Baja tolerancia a la frustración, falta de pensamiento reflexivo, dificultad a la hora de resolver problemas, inmadurez, bajo rendimiento escolar para su capacidad intelectual, inestabilidad en los resultados académicos, falta de atención, desorden con sus cosas, falta de organización para hacer una tarea tras otra, pierde objetos personales, le cuesta gestionar el tiempo, le cuesta realizar tareas con autonomía, cometen errores en las tareas escolares por despiste, no realizan tareas escolares por falta de organización…
Consecuencias
Todos estos problemas crean en los padres y el niño un sentimiento de falta de eficacia ante las dificultades para organizarse y hacer que adquiera hábitos de conducta.
El niño se siente diferente e impotente ante todas estas dificultades.
Diagnóstico temprano
Un diagnóstico temprano y un abordaje multidisciplinar que comprenda a la familia, el colegio, el psicólogo el neurólogo es imprescindible para minimizar el impacto de estas dificultades en el desarrollo del niño a nivel personal, escolar, social y en su relación con la familia y el colegio.