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Será muy importante crear una buena relación entre él/ella y nosotras, para conseguir su colaboración.

Los Trastornos del Espectro Autista (T.E.A) son una alteración de origen neurobiológico que se manifiesta habitualmente en los niños durante los tres primeros años de vida, la antigua denominación era Trastornos Generalizados del Desarrollo (T.G.D).

Los TEA (Trastornos de Espectro Autista) son “trastorno de amplio espectro”, porque los síntomas son diferentes en cada niño. Éstos pueden ser desde leves hasta graves y pueden cambiar conforme el niño crece. El TEA es muy diferente en cada niño.

¿Cómo trabajamos los TEA en Clínica Miralles?

Realizaremos una evaluación exhaustiva y personalizada para el niño/a, por lo que será muy importante crear una buena relación (entre él/ella y el psicólogo/a experto) para conseguir su colaboración.

Para ello plantearemos la evaluación como un juego sin reglas, en las que debemos administrar cuestionarios para determinar capacidad cognitiva, nivel de desarrollo en las diferentes etapas adaptativas y entrevistas estructuradas sobre autismo.

Es muy importante, además, que centremos nuestra atención en evaluar el área social y comunicativa del niño/a.

Como parte de la evaluación realizamos observación directa dentro del contexto del niño/a sin intervenir: hacemos visitas a casa, a 1ª hora de la mañana o después del cole.

Vamos al aula y al patio para ver como interactúa y obtener toda la información posible sobre su comportamiento.

En definitiva parte de la terapia tiene trabajo de campo y acudimos a su entorno: aula, patio y casa, para que a través de la observación y recogida de información (entrevista o anamnesis) de padres, cuidadores y maestros completemos la evaluación.

En función del diagnóstico se elaborara un plan de intervención individualizado con el fin de fomentar las habilidades y atender las necesidades que plantee cada niño/a en particular.

El plan de intervención puede incluir terapia cognitivo conductual en la que se abordan las destrezas sociales, la capacidad de atención, la sintomatología de ansiedad, la relación con los padres, las conductas desafiantes, el desarrollo en general del niño, el comportamiento en el aula y en el colegio.

Se trabajan también el entrenamiento en habilidades sociales, instauración de hábitos de vida cotidiana, instauración de hábitos de estudio, técnicas conductuales, entrenamiento a los padres para manejar la conducta de sus hijos, identificación y manejo de emociones.

Trastornos del espectro autista

Los T.E.A comprenden un amplio repertorio de trastornos, entre los que se encuentra el Autismo y el Síndrome de Asperger, y están caracterizados por alteraciones cualitativas fundamentalmente en 3 áreas del desarrollo:

  • No responde a su nombre
  • No puede pedir ni decir lo que quiere.
  • Presenta retraso en el lenguaje.
  • No sigue instrucciones.
  • Parece que no escucha cuando se le llama o se le pide algo.
  • No señala ni saluda.
  • No utiliza los juguetes de forma convencional.
  • Juega de forma extraña y diferente (desmontando juguetes, apilando objetos…)
  • Juega solo la mayor parte del tiempo.
  • No se interesa por los demás niños.
  • Poco contacto visual o nulo (no mira a los ojos).
  • No presta atención a lo que le rodea.
  • Repetición de las mismas actividades una y otra vez.
  • Es hiperactivo: no para quieto y/o no acaba lo que empieza.
  • Tiene berrinches sin motivo aparente.
  • No colabora, incluso llegando a ser oposicional.
  • Realizan movimientos estereotipados (dar vueltas sobre si mismo, dar aleteos con las manos…) e incontrolados.
  • Es hipersensible a ciertas texturas o sonidos.

Preguntas frecuentes de Dificultades del Aprendizaje

Dando hábitos y evaluando la consolidación de éstos. La duración del proceso dependerá del tiempo que se tarde en asumir estos hábitos. Si tarda más, no es sólo cuestión de insistir sino de plantear unos u otros y por lo general dura un curso escolar de septiembre a junio.

Las visitas al psicopedagogo concluyen cuando se cumplen los objetivos planteados en la intervención, y el niño/a ha adquirido las estrategias y recursos necesarios para hacer frente a los problemas que presentaba en un inicio.

Los psicólogos detectamos las causas y trabajamos sobre ellas.

Modificamos las causas con la certeza científica que nos aporta la terapia cognitivo-conductual a la vez que -y muy importante- establecemos un vínculo y alianza terapéutica con el niño, es decir, no le imponemos nada sino que evidenciamos y razonamos con él/ella.