El tratamiento clínico para niños siempre se hace en colaboración con los padres de manera que éstos acuden con el niño a todas las sesiones.
El tratamiento con los niños es muy gratificante ya que éstos están siempre dispuestos a aprender y abiertos a cambios, son como esponjas y muy maleables y su sistema neurológico no está conformado todavía
Si el psicólogo sabe cómo ganárselos (establecer una buena relación terapéutica) y que les resulte agradable la visita el éxito está asegurado.
Es un trabajo que reviste también dificultades porque además de tener experiencia y conocimientos en terapia infantil hay que trabajar también con los padres que en la gran mayoría de casos tienen mucho que ver con el origen y mantenimiento de los problemas de sus hijos, y en ocasiones también con los hermanos.