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Psicología Infantil

Afrontar los miedos infantiles

Los miedos en la infancia son normales desde un punto de vista evolutivo, es decir que forman parte del normal desarrollo del niño y de su adaptación al entorno.

Dependiendo de la edad va cambiando el objeto temido y se van superando conforme el niño va madurando.

Es importante que enseñemos al niño a enfrentarse a sus miedos en lugar de evitarlos porque le estaremos enseñando a afrontar problemas futuros.

El miedo se convierte en un problema (fobia) cuando se alarga en el tiempo, cuando vemos que es exagerado o cuando afecta a otras áreas del comportamiento del niño (come peor, duerme peor, aparecen desobediencia explicada por la evitación del objeto temido) y pasa de ser un miedo normal a ir acompañado de gran angustia y necesidad de escapar.

Se trata de una ansiedad excesiva e inapropiada del niño ante situaciones como la separación del hogar o de las personas con quienes está vinculado, las tormentas, la oscuridad, ciertos animales, los ladrones, etc.

Cómo manejemos esta situación los padres contribuirá en gran medida a que el miedo se perpetúe o que se supere.

En términos generales debemos acompañar al niño e intentar validar sus sentimientos y al mismo tiempo darle confianza y ayudarle a ponerse retos que irá superando paso a paso para vencer el miedo.

Apoyar y elogiar las conductas que vayan encaminadas a superar el miedo y no dar importancia a las que vayan en la dirección contraria (las que apoyen el miedo).

Los miedos

Los miedos en la infancia son normales desde un punto de vista evolutivo, es decir que forman parte del normal desarrollo del niño y de su adaptación al entorno.

Dependiendo de la edad va cambiando el objeto temido y se van superando conforme el niño va madurando.

Afrontar

Es importante que enseñemos al niño a enfrentarse a sus miedos en lugar de evitarlos porque le estaremos enseñando a afrontar problemas futuros.

El miedo se convierte en un problema (fobia) cuando se alarga en el tiempo, cuando vemos que es exagerado o cuando afecta a otras áreas del comportamiento del niño (come peor, duerme peor, aparecen desobediencia explicada por la evitación del objeto temido) y pasa de ser un miedo normal a ir acompañado de gran angustia y necesidad de escapar.

Ansiedad

Se trata de una ansiedad excesiva e inapropiada del niño ante situaciones como la separación del hogar o de las personas con quienes está vinculado, las tormentas, la oscuridad, ciertos animales, los ladrones, etc.

Cómo manejemos esta situación los padres contribuirá en gran medida a que el miedo se perpetúe o que se supere.

Normalizar

En términos generales debemos acompañar al niño e intentar validar sus sentimientos y al mismo tiempo darle confianza y ayudarle a ponerse retos que irá superando paso a paso para vencer el miedo.

Apoyar y elogiar las conductas que vayan encaminadas a superar el miedo y no dar importancia a las que vayan en la dirección contraria (las que apoyen el miedo).

Miedos evolutivos más frecuentes según la edad

A los 6 meses el niño tiene miedo a los extraños y puede llorar cuando lo separan de su padre o su madre cuando antes no lo hacía.

Por ese motivo los cinco meses puede ser un buen momento para cambiar al niño de habitación de la de los padres a la suya propia.

Hacia los dos años puede aparecer la ansiedad de separación que consiste en miedo y ansiedad excesiva ante la separación de los padres o del hogar.

El niño presenta ansiedad y se niega a separase de los padres y esta situación le crea malestar clínicamente significativo. Si no se trata adecuadamente puede perdurar hasta la adolescencia.

En la edad preescolar (3-5) pueden aparecer el miedo a la oscuridad, a los animales o a seres imaginarios.

En la edad escolar aparecen miedos como a fenómenos naturales, la propia seguridad, miedo al colegio o a no tener éxito, miedo a temas de salud, a la muerte de los padres o a los animales.

Qué hacer para que los miedos no se conviertan en fobias

Atender al niño, enseñarle a reconocer sus sentimientos y a verbalizarlos. En el sentido de hablar con él sobre lo que le da miedo y porqué le da miedo. Validar sus sentimientos, es decir, hacerle ver que entendemos que se sienta así. Y al mismo tiempo hacerle ver que el motivo de su miedo es irreal y exagerado.

Ayudarlo con consejos, trucos (pensar que no va a pasar lo que teme) y tranquilizarlo. Ayudarle a enfrentar el miedo haciéndole frente y no utilizando trucos que lo alimenten, siempre que sean innecesarios,  exagerados o duren mucho en el tiempo (como dejar una lamparilla encendida, dormir con los padres porque tiene miedo, etc).

Desdramatizar. No hacer un mundo del miedo de nuestro hijo. Mantener la clama y la seguridad. Si nosotros nos mostramos seguros el niño nos imitará y también lo estará.

No reforzar la conducta de miedo: que no consigan beneficios secundarios con el miedo como excesiva atención, premios o venirse a nuestra cama. Podemos estar aumentando la conducta de miedo haciendo mucho caso al mismo o teniendo reacciones exageradas hacia el mismo (ponernos nerviosos los padres, reñir por que tenga miedo o calmar con excesiva emotividad).

Material recomendado:

  • Voy a aprender a ser un niño valiente, a no tener miedo, a no ponerme nervioso. Trinidad Bonet Camañes. Ed. Promolibro.