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El THC es la sustancia psicoactiva que más tiempo tarda en eliminarse de nuestro organismo, su composición oleosa dificulta su eliminación y favorece su acumulación por el uso continuado. El THC es el principio activo que tienen las sustancias derivadas del cannabis y conocidas popularmente como hachís, marihuana, maría, hierba…

El cannabis es la sustancia ilegal más utilizada en España y a su vez, de las drogas ilegales, la que más joven se empieza a consumir.

La difusión de los posibles efectos beneficiosos que esta sustancia, en dosis pequeñas, proporciona a algunos pacientes oncológicos para paliar el impacto que la quimioterapia, se ha descontextualizado.

Proporcionar alivio a un cuerpo enfermo, entra dentro de las políticas sanitarias de Reducción de daños y riesgos que para que entendamos significado de las mismas, se podría resumir en una simple frase: «dentro de lo malo, lo menos malo».

Pero esta máxima pierde su sentido cuando intentamos encontrar los beneficios de su consumo en un organismo sano y más difícil todavía cuando su consumo se asocia a humo o vapor inhalado que sobrecalienta las vías respiratorias, o al uso de tabaco.

Si bien es cierto que determinados foros, con ciertos intereses económicos, se han esforzado por difundir unos beneficios que no se ajustan a la realidad, obviando publicitar las nefastas consecuencias que su consumo continuado produce y más aún en edades tempranas.

Los cannabinoides pueden provocan efectos muy diversos, dependiendo de la cantidad de sustancia que se fume y de la persona que los consume.

Las sensaciones que produce van desde la euforia, relajación, bienestar, a otras más perniciosas como las alteraciones en la percepción, mareos, dificultad para razonar, aprender y recordar, confusión, ansiedad, pánico y paranoia.

¿Cómo trabajamos la adicción al THC en la Clínica Miralles?

En Clínica Miralles te ayudaremos a ser consciente de las dificultades que interpone en tu vida diaria el consumo de cannabis.

Evaluaremos los motivos que te mantienen vinculado a los porros: ansiedad, baja autoestima, dificultad en tus relaciones sociales, estrés, incapacidad de parar tus pensamientos, estado anímico depresivo y analizaremos si los mismos, son causa o simplemente consecuencias del consumo.

Te informaremos sobre cómo afrontar todos los cambios que vas a percibir en las dos primeras semanas de abandono de su consumo, facilitando las herramientas necesarias para superarlas con éxito: control y manejo de la ansiedad y pautas de higiene y del sueño.

A partir de ese momento empezarás a notar ya, cambios positivos importantes en tu forma de percibir el día a día, y los que te rodean también los advertirán.

Introduciremos o reforzaremos hábitos saludables y gratificantes que ocupen el tiempo que anteriormente dedicabas a fumar y a conseguir porros y que potenciarán los beneficios de la abstinencia.

Abandonar el consumo de drogas es un proceso lleno de contradicciones y es por ello que al mismo tiempo que empiezas a sentir cierto bienestar, puede que empieces a percibir también desajustes emocionales provocados por la privación de THC.

Para superarlos, te enseñaremos a racionalizar tus pensamientos con el fin de vencer todas las barreras que éstos nos interponen a diario con nuestros propósitos y a afrontar la vida de una manera más objetiva y productiva que aumentará tu sensación de control.

Aprenderemos a solucionar los problemas sin filtros, y verás cómo eres capaz de gestionarlos de manera satisfactoria.

Elaboraremos estrategias para prevenir recaídas mejorando tu asertividad y tus habilidades sociales.

"¡Mi hijo fuma porros! ¿Qué puedo hacer?"

Si has descubierto que tu hijo/a fuma porros, no pierdas la calma:

  • Intenta mantener una conversación en un espacio íntimo y tranquilo sobre el motivo por el cual está fumando cannabis: su opinión sobre el uso de esa sustancia, con qué personas y con qué frecuencia, que beneficios le aporta, que riesgos le ve… y escúchale.
    Recuerda que la adolescencia es una etapa de curiosidad, de transgresión de normas, de necesidad de aceptación por parte del grupo.
  • No dejes de darle tu opinión, pero tu opinión… no un sermón. Explícale en que crees que le puede perjudicar a corto y a largo plazo de manera realista. Asumo pero no comparto.
  • Valora si crees que hay algún otro problema psicológico subyacente y si ambos consideráis que os podría beneficiar la consulta a un/a psicólogo/a.
  • Un ambiente familiar de firmeza y apoyo es el principal pilar para solucionar los problemas, no le quites importancia, pero tampoco te excedas.

Si no sabes cómo actuar, pídenos asesoramiento e información. Estaremos encantados en ayudarte.