El THC es la sustancia psicoactiva que más tiempo tarda en eliminarse de nuestro organismo, su composición oleosa dificulta su eliminación y favorece su acumulación por el uso continuado. El THC es el principio activo que tienen las sustancias derivadas del cannabis y conocidas popularmente como hachís, marihuana, maría, hierba…
El cannabis es la sustancia ilegal más utilizada en España y a su vez, de las drogas ilegales, la que más joven se empieza a consumir.
La difusión de los posibles efectos beneficiosos que esta sustancia, en dosis pequeñas, proporciona a algunos pacientes oncológicos para paliar el impacto que la quimioterapia, se ha descontextualizado.
Proporcionar alivio a un cuerpo enfermo, entra dentro de las políticas sanitarias de Reducción de daños y riesgos que para que entendamos significado de las mismas, se podría resumir en una simple frase: «dentro de lo malo, lo menos malo».
Pero esta máxima pierde su sentido cuando intentamos encontrar los beneficios de su consumo en un organismo sano y más difícil todavía cuando su consumo se asocia a humo o vapor inhalado que sobrecalienta las vías respiratorias, o al uso de tabaco.
Si bien es cierto que determinados foros, con ciertos intereses económicos, se han esforzado por difundir unos beneficios que no se ajustan a la realidad, obviando publicitar las nefastas consecuencias que su consumo continuado produce y más aún en edades tempranas.
Los cannabinoides pueden provocan efectos muy diversos, dependiendo de la cantidad de sustancia que se fume y de la persona que los consume.
Las sensaciones que produce van desde la euforia, relajación, bienestar, a otras más perniciosas como las alteraciones en la percepción, mareos, dificultad para razonar, aprender y recordar, confusión, ansiedad, pánico y paranoia.