Skip to main content
Reserva tu cita

Una conducta placentera como el sexo, y cuya función es disfrutar, pasa a vivirse como algo necesario con síntomas de abstinencia.

La gente que tiene adicción al sexo o hipersexualidad, sienten deseos de mantener relaciones sexuales de manera urgente y no controlan estos deseos llegando a convertirse en una necesidad más que un placer y aumentando la frecuencia de la conducta de manera que llega a afectar a su vida.

La persona suele mantener oculta esta conducta y se siente culpable por tener que mentir.

En muchas ocasiones debajo de esta adicción hay algún problema personal o de relación (sentimientos de vacío, depresión, falta de habilidades sociales, abusos sexuales en la infancia, TDAH, trastornos de la personalidad, etc.) que causa gran malestar por lo que se busca una vía de escape con la práctica del sexo.

Los pensamientos o fantasías sexuales también aumentan convirtiéndose en una obsesión.

Debajo de esta adicción hay algún problema personal o de relación que causa gran malestar por lo que se busca una vía de escape con la práctica del sexo.

Como en otras adicciones, una conducta placentera y cuya función es disfrutar pasa a vivirse como algo necesario y cuya función es liberarse de los síntomas de abstinencia (estado de ánimo triste, irritabilidad, ansiedad, deseo sexual desmedido).

Puede llegar a ocupar un tiempo excesivo dejando de lado otras actividades importantes como trabajar, cuidarse, relacionarse socialmente o estar con la familia.

Por otra parte puede acarrear consecuencias negativas como enfermedades de transmisión sexual, problemas económicos, laborales, problemas de pareja y familiares.

Síntomas hipersexualidad

Se puede hablar de adicción al sexo cuando se dan las siguientes señales:

  • Pensar en sexo o practicar sexo cada vez con más frecuencia al mismo tiempo que no se satisface el deseo sexual.
  • Se dan consecuencias negativas para la vida de la persona que le crean malestar como los problemas de pareja, riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, problemas laborales o económicos, mentiras u ocultación de su adicción.
  • Pérdida de control de su conducta sexual que a pesar de los intentos de controlarse no consiguen parar creando malestar por la falta de control y por las consecuencias que acarrea.
  • La conducta sexual y las fantasías, así como los intentos por frenarlas ocupan la mayor parte de la vida de la persona.
  • La sexualidad no se vive como algo placentero o sólo por pequeños periodos de tiempo.

¿Cómo trabajamos en Clínica Miralles con la adicción al sexo?

Con la terapia cognitivo conductual el paciente aprende cómo ha surgido su conducta adictiva y qué mecanismos le han llevado a la situación en la que se encuentra.

Aprenderá a modificar su comportamiento sexual, sus pensamientos y sus sentimientos con respecto al sexo y a emplear nuevas formas de tener intimidad con otras personas de un modo más adaptativo.

Normalmente la adicción al sexo va acompañada de otras conductas problemáticas como la adicción a otras sustancias y de trastornos emocionales como la depresión, trastornos de ansiedad o de relaciones sociales que deberán ser también tratados junto con las conductas sexuales.

Saber manejar las emociones, la frustración, saber decir no o expresar los sentimientos propios son herramientas que van ayudar a salir del problema y a prevenir posibles recaídas.

En algunos casos el tratamiento debe ser también farmacológico y junto a la terapia psicológica cognitivo conductual se debe acudir al psiquiatra para ver la conveniencia de tomar medicación.

¿Qué conseguimos en Clínica Miralles con la terapia de adicción al sexo?

Gracias al tratamiento con la terapia cognitivo conductual el paciente aprende a ser consciente de su problema de adicción y de las posibles situaciones disfuncionales que le han llevado a ello pasando a manejar ambas situaciones de una forma más adaptativa y recuperando el control y el bienestar. Aprendiendo estrategias para no volver a recaer.