Una conducta placentera como el sexo, y cuya función es disfrutar, pasa a vivirse como algo necesario con síntomas de abstinencia.
La gente que tiene adicción al sexo o hipersexualidad, sienten deseos de mantener relaciones sexuales de manera urgente y no controlan estos deseos llegando a convertirse en una necesidad más que un placer y aumentando la frecuencia de la conducta de manera que llega a afectar a su vida.
La persona suele mantener oculta esta conducta y se siente culpable por tener que mentir.
En muchas ocasiones debajo de esta adicción hay algún problema personal o de relación (sentimientos de vacío, depresión, falta de habilidades sociales, abusos sexuales en la infancia, TDAH, trastornos de la personalidad, etc.) que causa gran malestar por lo que se busca una vía de escape con la práctica del sexo.
Los pensamientos o fantasías sexuales también aumentan convirtiéndose en una obsesión.
Debajo de esta adicción hay algún problema personal o de relación que causa gran malestar por lo que se busca una vía de escape con la práctica del sexo.
Como en otras adicciones, una conducta placentera y cuya función es disfrutar pasa a vivirse como algo necesario y cuya función es liberarse de los síntomas de abstinencia (estado de ánimo triste, irritabilidad, ansiedad, deseo sexual desmedido).
Puede llegar a ocupar un tiempo excesivo dejando de lado otras actividades importantes como trabajar, cuidarse, relacionarse socialmente o estar con la familia.
Por otra parte puede acarrear consecuencias negativas como enfermedades de transmisión sexual, problemas económicos, laborales, problemas de pareja y familiares.