Ganancias
Durante la primera fase la persona jugadora obtiene ganancias que le generan gran bienestar, por la recompensa obtenida y por el refuerzo de las personas cercanas que reconocen la gran pericia de la persona en el juego, las pérdidas serán achacadas a fenómenos externos e irracionales que confluyen para producir una mala racha.
Pérdidas
Posteriormente en la fase de pérdida la persona intenta obtener dinero para resarcir los excesivos gastos generados aumentando el nivel de las apuestas y ocultando a su entorno las pérdidas, es el momento de las trampas y mentiras.
Cuando los acreedores aumenta se ve obligado a confesar a su familia, amigos, banco, etc., el problema, y decide e incluso promete que va a dejar de jugar.
Esto dura poco tiempo, ya que vuelve a alimentar su optimismo irracional y la ilusión de ser impune y vuelve de nuevo a jugar.
Desesperación
Así llega a la última fase, la de la desesperación.
Esta fase se caracteriza por el aumento exponencial del nerviosismo y la irritabilidad causado por el gran número de deudas y embrollos económicos acumulados con la intención irracional de reducirlos sin perder su prestigio social.
Desesperanza
A esta tríada Rosenthal añadió la última fase, la de la desesperanza o abandono en el que asumen que nunca podrán dejar de jugar.
Incluso sabiendo que no van a ganar siguen jugando; precisan jugar por jugar, hasta quedar agotados.
Este es un momento crítico en el que en ocasiones el suicidio se ve cómo única solución al sentirse incapaces de poder frenar esta autodestrucción.