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La ansiedad es una respuesta normal de nuestro organismo cuando afrontamos situaciones que percibimos como peligrosas. Es la respuesta ante el miedo o la preocupación.

Una persona puede tener ansiedad puntual en un momento determinado o un Trastorno de Ansiedad. Los diferentes trastornos de ansiedad son los siguientes:

  • Fobias
  • Trastorno de pánico
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
  • Hipocondría

El cuerpo y la mente se activan para afrontar una situación que va a requerir que luchemos contra ella o huyamos. Esto es normal y adaptativo.

En los trastornos de ansiedad (trastorno de pánico, hipocondría, TOC, fobias) la persona percibe como peligrosas, y está convencida de ello, cosas que en realidad no lo son tanto y su organismo se activa en consecuencia creando malestar y preocupación.

Se trata de una ansiedad y preocupación excesivas sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (miedo a las sensaciones de ansiedad, miedo a estar enfermo, miedo a que me de un ataque de pánico, miedo a contagiarme de una enfermedad, miedo a fracasar, miedo a volar, miedo a ser juzgado en las relaciones sociales, miedo a la muerte, etc) que se prolongan más de 6 meses.

La respuesta de ansiedad, que sucede en los diferentes tipos de trastornos de ansiedad, tiene tres componentes, el cognitivo (lo que pensamos), el fisiológico (las sensaciones corporales) y el motor (lo que hacemos para afrontar el peligro).

Componente fisiológico

El componente fisiológico de la ansiedad incluye todas las sensaciones internas que podemos notar cuando estamos nerviosos, como: tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, opresión en el pecho, mareo, sensación de ahogo o asfixia, tensión muscular, hiperventilación, temblor, visión borrosa, percibir las cosas o percibirte a ti mismo en forma extraña, hormigueo, flojedad en las piernas.

Estas sensaciones en ocasiones pasan desapercibidas para la persona que las padecen (la tensión muscular, la hiperventilación sobretodo).

Componente conductual

El componente conductual o motor de la ansiedad incluye la tendencia a evitar las cosas que nos dan miedo, escapar, buscar ayuda y hacer cualquier cosa que pueda ayudarnos a librarnos del “peligro”.

En las fobias la persona escapa de lo que teme (insectos, contactos sociales, viajar en avión) o experimenta gran ansiedad en su presencia, en el TOC (trastorno obsesivo compulsivo), depende del tipo de TOC se evita la suciedad en el de contaminación o, salir de casa sin comprobar que todo está apagado en lo de verificación.

Componente cognitivo

El componente cognitivo de la ansiedad se refiere principalmente al conjunto de creencias, pensamientos e imágenes con contenido catastrofista que difieren según el tipo de trastorno y que son irracionales, exagerados y desproporcionados.

¿Cómo trabajamos la ansiedad en Clínica MIRALLES?

Existen protocolos de tratamiento cognitivo-conductual con eficacia probada para los diferentes trastornos de ansiedad y las técnicas que utilizamos principalmente son:

Técnicas de relajación

Relajación muscular progresiva, respiración diafragmática, desensibilización sistemática, inoculación de estrés, mindfullness, visualización.

Técnicas cognitivas

Terapia racional emotiva, autoinstrucciones, terapia cognitiva.

Exposición

Exposición jerarquizada a las situaciones temidas, exposición a los estímulos temidos, exposición con prevención de respuesta, eliminación de conductas de comprobación.

¿Qué conseguimos en Clínica MIRALLES con la terapia para los diferentes trastornos de ansiedad?

Enseñamos al paciente a controlar la ansiedad y a cambiar sus creencias catastrofistas. El paciente aprende nuevas formas de pensar, sentir y actuar sobre las cosas que le daban miedo y a manejar la ansiedad.

El objetivo terapéutico no sería eliminar la ansiedad ya que ésta a ciertos niveles y en ciertas circunstancias sería adaptativa, sino poder controlarla y mantenerla en los niveles adecuados.

La persona que recibe tratamiento consigue bajar la ansiedad y el nerviosismo, controlar su vida y enfrentarse a todas las situaciones que antes le daban miedo. Alcanza, en definitiva, el bienestar.

Fobias

Las personas podemos tener miedo exagerado e irracional a muchas cosas (volar, ahogarse en el mar, espacios cerrados, cucarachas, conducir, heridas, agujas, arañas, serpientes, pájaros, petardos).

Hablamos de fobia cuando el temor es acusado y persistente y es excesivo o irracional. La persona tiene la necesidad de huir del objeto temido o sufre gran malestar en forma de ansiedad si no tiene más remedio que enfrentarse.

Hay fobias que no requieren tratamiento porque no influyen en la vida cotidiana de la persona que la sufre y no merece la pena para él o ella aprender a controlar el miedo ya que supone realizar sesiones y enfrentarse al miedo.

Cuando dicho temor exagerado supone que la persona tiene que privarse de realizar ciertas actividades (ir al campo, viajar, salir a la calle) e involucra con ello a gente de su alrededor buscan ayuda terapéutica para liberarse del miedo.

Trastorno de Pánico

Una crisis de pánico se experimenta cuando la persona sufre, de forma inesperada y abrupta, síntomas de ansiedad aguda (sudoración, palpitaciones, mareos, molestias abdominales, desrealización, temblores, ahogos, presión en el pecho, manos y pies fríos y húmedos, efectos visuales, boca seca, dificultad para tragar) y al mismo tiempo cree que son señal de que su vida está en peligro (que se muere) por ser sintomatología orgánica grave o que puede perder el control de su mente (se vuelve loco).

La primera vez que ocurre esto la persona se asusta mucho y lo vive como una experiencia muy traumática.

A partir de ese momento se queda en un estado de alerta e hipervigilancia por si vuelve a ocurrir focalizando su atención en cualquier señal física e incrementando las posibilidades de que ocurra.

Si la persona no evita situaciones y hace su vida con normalidad a pesar del temor intenso a que la crisis se repita, y de hecho se repiten, estamos ante un Trastorno de Pánico.

Si la persona evita acudir a situaciones como centros comerciales, autobuses, metro, espacios abiertos, multitudes, ascensores, etc estamos ante un Trastorno de Pánico con Agorafobia.

El tratamiento tiene una duración media de unas 12 sesiones de intervención y los síntomas remiten 100% tras el mismo cuando se completa.

Consiste en la aplicación de las siguientes técnicas cognitivo-conductuales: psicoeducación sobre el trastorno, técnicas para el control de la ansiedad, técnicas de cambio de pensamientos, enfrentamiento a la sintomatología ansiosa temida y enfrentamiento a las situaciones.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

En el TOC se da un patrón de pensamientos, impulsos o imágenes frecuentes, involuntarios e inapropiados (obsesiones) que van acompañados de comportamientos repetitivos que la persona se ve obligada a hacer (lavado de manos, comprobaciones, orden) para evitar supuestas consecuencias catastróficas.

Las personas con TOC tienen una forma característica de pensar que les hace otorgar poder a los pensamientos y las imágenes de manera que creen que el contenido de éstos puede suceder.

Por ejemplo una persona puede tener imágenes de ella misma haciendo daño a alguien de su familia y experimentar estos pensamientos con gran angustia ya que cree que pueden llegar a suceder, como consecuencia realizará conductas para evitar que ocurran.

La persona reconoce lo irracional de sus pensamientos y conductas pero no sabe como ponerles fin.

El tratamiento consiste en una exposición a las obsesiones dejando de realizar las compulsiones o rituales, todo ello acompañado de técnicas cognitivas, técnicas para el control de la ansiedad y tratamiento jerarquizado. (La terapia para el TOC es la misma en adolescentes como en adultos).

Hipocondría

En la hipocondría el paciente tiene la convicción de que padece una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos (síntomas del cuerpo producidos por estar nervioso o estresado).

La propia ansiedad y preocupación por estar enfermo hace que aparezcan síntomas físicos psicosomáticos que el paciente interpreta como confirmación de su enfermedad.

Se da un estilo de pensamiento propio del paciente hipocondríaco que le llevan a comprobar frecuentemente el cuerpo y a filtrar de forma irracional la información que le llega confirmando su creencia de enfermedad.

La persona asume el papel de enfermo dejando de realizar actividades agradables y aumentando el riesgo de depresión.

Se focaliza la atención a áreas supuestamente enfermas desatendiendo las áreas sanas y dejando de realizar conductas saludables como cuidar la alimentación o hacer ejercicio.

El tratamiento consiste en eliminar las falsas creencias hipocondríacas con terapia cognitiva, dejar de comprobar la existencia de supuesta sintomatología (dejar de comprobar el cuerpo) y en restablecer la vida normal de la persona.