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Si los problemas de sueño persisten con dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador durante un tiempo (aproximadamente un mes) debemos consultar a un profesional.

Es normal que tengamos una mala noche o que debido a diversos problemas como el síndrome premenstrual o más estrés de lo normal durmamos peor.

Pero si los problemas de sueño persisten con dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador durante un tiempo (aproximadamente un mes) debemos consultar a un profesional.

Los problemas de sueño pueden ir unidos, como síntoma, a alguna patología, como trastornos del estado de ánimo o trastornos de ansiedad, o ser un problema aislado.
También, en ocasiones, puede aparecer el insomnio y, con el tiempo, desencadenar una depresión o un trastorno de ansiedad como consecuencia de éste.

El insomnio continuado en el tiempo causa cansancio, falta de concentración, irritabilidad, frustración, ansiedad, sueño durante el día y apatía.

El Insomnio puede ser inicial, consistente en que la persona no puede conciliar el sueño o final cuando la persona se despierta muy temprano y no puede volver a dormir.

También puede ocurrir que se produzcan despertares a la largo de la noche tardando en volver a dormir con un sueño superficial y poco reparador.

Para dormirse y dormir bien se deben dar unas condiciones fisiológicas (que el cuerpo esté relajado) y psicológicas (que la mente esté en disposición para dormir sin preocupaciones o interferencias) y unas condiciones ambientales (hora, comodidad, temperatura, luz).

De esta forma el sueño aparece como un mecanismo automático ya que las condiciones personales y ambientales son óptimas para ello.

Si la persona está con una activación física o psicológica o las condiciones ambientales no son las adecuadas durante un tiempo aparece el insomnio.

La propia incapacidad para dormir puede crear un nerviosismo y activación convirtiéndose en un círculo vicioso.

La persona está nerviosa por no poder dormir y en un estado de alerta que no permite que el sueño fluya normalmente incrementando así los problemas de sueño.

Este nerviosismo o preocupación puede aparecer en el momento de ir a la cama o en diferentes mementos del día generalizándose y afectando el día a día de quien lo sufre.

La cama y la situación de intentar dormir llegan a convertirse en factores que causan ansiedad y nerviosismo a la persona que sufre de insomnio y parte del tratamiento consistirá en eliminar esta asociación (cama=ansiedad) volviendo a recuperar la asociación entre la cama y el relax y descanso y en definitiva el sueño.

¿Qué conseguimos en la Clínica Miralles con el tratamiento del insomnio?

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser muy efectiva para el tratamiento del insomnio.

El psicólogo evalúa los motivos del insomnio y da pautas de higiene de sueño, técnicas para el control de la ansiedad, terapia cognitiva y control de estímulos ayudando al cliente a recuperar un sueño reparador.

En casos de comorbilidad con otros trastornos o insomnio severo puede ser necesario la combinación del tratamiento farmacológico y el psicológico.

¿Cómo trabajamos en la Clínica Miralles con el tratamiento del insomnio?

Para evaluar cómo está siendo el sueño el paciente realiza un registro durante unas dos semanas donde apunta su patrón de sueño, a qué hora se duerme, se despierta y las circunstancias que acompañan, los pensamientos, la ansiedad, la preocupación por no dormir, etc.

Trabajamos los pensamientos disfuncionales que están causando preocupación referentes al sueño o a otros asuntos con la terapia cognitiva.

Con esta técnica ayudamos al paciente a identificar estos pensamientos irracionales y a cambiarlos por otros más útiles y objetivos que no interfieran en su ritmo de sueño o en su vida en general.

Enseñamos a cambiar las conductas que están contribuyendo a mantener el problema de sueño como la preocupación por no dormir con su consiguiente ansiedad. Instauramos hábitos saludables como el ejercicio físico, el uso de la cama para dormir y estar relajado en ella y no para pensar y resolver problemas.

Establecimiento de unos hábitos de sueño saludables eliminando las siestas e incorporando unos horarios regulares.

Técnicas para el control de la ansiedad como la relajación o la respiración diafragmática.

Si hay algún problema emocional que está interfiriendo en el sueño habrá que tratarlo conjuntamente ya que uno influye en el otro y viceversa.

Con todo esto conseguimos que la persona recupere un ritmo regular y satisfactorio de sueño.

Material recomendado: Cómo vencer el insomnio: Técnicas, reglas y consejos prácticos para dormir mejor. Mariano Choliz. Ed. Pirámide.