En la mayoría de los casos son adolescentes y jóvenes: las chicas hacen más abuso de las redes sociales y los chicos de los videojuegos.
Las nuevas tecnologías se han incorporado a nuestra realidad cotidiana, convirtiéndose en herramientas imprescindibles para nuestro trabajo, ocio y relaciones socio-familiares.
Son capaces de proporcionarnos diversión, aprendizaje, relajación de la rutina, incremento de los reflejos y atención sostenida, creatividad, sensación de libertad y facilitan mucho la comunicación.
No podemos despegar a los adolescentes de sus teléfonos móviles pero si educarles a realizar un uso productivo y razonable de ellas.
Este desarrollo tecnológico evidentemente ha generado nuevas conductas y evidentemente nuevos desordenes de conductas a los que debemos estar atentos: Nomofobia, Cibercondria, Ciberadicción o el uso compulsivo de los videojuegos.
La organización mundial de la salud (OMS), desde junio de 2018 y con cierta polémica, ha incluido a este último, en la familia de los trastornos debidos a las conductas adictivas con la finalidad de que sea tratada y abordada de manera adecuada.
La mayoría de los casos que demandan intervención son adolescentes y jóvenes entre los 11 y los 25 años.
Las niñas suelen hacer un mayor uso abusivo de las redes sociales: Facebook, Instagram, Twitter y WhatsApp, mientras que los chicos suelen presentar mayor afición por los videojuegos: Minecraft, los más jóvenes y las diferentes versiones de Fornite, los más mayores.
Inevitablemente no podemos despegar a los adolescentes de sus teléfonos móviles pero si educarles a realizar un uso productivo y razonable de ellas.