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Psicología InfantilTDAH

Niños despistados o desordenados: funciones ejecutivas en niños

By septiembre 16, 2026octubre 19th, 2026No Comments
Funciones ejecutivas en niños

Funciones ejecutivas en niños: qué son y cómo influyen en su vida cotidiana

Los niños, niñas y adolescentes necesitan poner en marcha muchas habilidades para organizar su vida diaria, tanto en el colegio como en casa. Planificar actividades, tomar decisiones, controlar impulsos, adaptarse a los cambios o regular sus emociones son algunas de las capacidades relacionadas con las funciones ejecutivas en niños.

Estas habilidades intervienen en situaciones tan cotidianas como atender en clase, preparar la mochila, hacer los deberes de forma autónoma o realizar las rutinas de aseo para llegar a tiempo al colegio.

Las dificultades en su desarrollo son especialmente frecuentes en niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), aunque también pueden presentarse en otras situaciones y no afectan de la misma manera a todos los niños.

En muchas ocasiones, el motivo de consulta es el bajo rendimiento académico, los problemas de comportamiento o las dificultades para establecer hábitos diarios.

Las familias pueden sentirse desbordadas al comprobar que sus hijos tienen dificultades para organizarse, seguir las rutinas o gestionar sus emociones. Por su parte, los niños y adolescentes pueden llegar a consulta desmotivados, después de recibir numerosos mensajes negativos sobre su rendimiento o su comportamiento. Estas experiencias, cuando se repiten, pueden afectar a su autoestima y a la confianza en sus propias capacidades.

¿Cuáles son las principales funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas nos permiten analizar qué queremos conseguir, cómo podemos hacerlo y qué pasos debemos seguir. Se desarrollan progresivamente durante la infancia y la adolescencia y pueden fortalecerse mediante estrategias y apoyos adecuados.

Aunque existen diferentes clasificaciones, entre las principales habilidades relacionadas con el funcionamiento ejecutivo encontramos:

  • Atención: mantener la concentración, seleccionar la información relevante y cambiar el foco de atención cuando es necesario.
  • Iniciativa: comenzar una actividad y ponerse en marcha sin depender constantemente de recordatorios externos.
  • Inhibición: detener una respuesta impulsiva, esperar y pensar antes de actuar.
  • Flexibilidad cognitiva: adaptarse a los cambios, considerar diferentes alternativas y modificar una estrategia cuando no funciona.
  • Planificación y organización: establecer objetivos, ordenar los pasos necesarios y organizar materiales, espacios y actividades.
  • Gestión del tiempo: calcular cuánto puede durar una tarea, distribuir el tiempo disponible y anticipar lo que viene después.
  • Memoria de trabajo: mantener y utilizar temporalmente información para seguir instrucciones o realizar una actividad.
  • Automonitorización: supervisar lo que estamos haciendo, detectar errores y corregirlos.
  • Regulación emocional: reconocer y gestionar las emociones para responder de manera adecuada a diferentes situaciones.
  • Resolución de problemas: identificar una dificultad, valorar alternativas, tomar decisiones y comprobar los resultados.
Organización y olvidos funciones ejecutivas en niños

¿Qué dificultades pueden aparecer en la vida cotidiana?

Cuando existen dificultades en el funcionamiento ejecutivo, algunas actividades habituales pueden requerir un esfuerzo considerable. Entre las situaciones más frecuentes encontramos:

  • Desorganización de apuntes, carpetas, materiales escolares y espacios personales.
  • Dificultad para comenzar o terminar los deberes y entregar los trabajos a tiempo.
  • Olvidos frecuentes de tareas, instrucciones, encargos o materiales.
  • Dificultades para organizar textos escritos, resolver problemas matemáticos complejos o recordar información durante una actividad.
  • Problemas para planificar proyectos que requieren varios días de trabajo.
  • Dificultad para calcular cuánto tiempo llevará una tarea o llegar puntualmente.
  • Problemas para mantener la atención o adaptarse a cambios imprevistos.
  • Reacciones emocionales intensas ante la frustración, los errores o las dificultades.

Estas manifestaciones no implican necesariamente la presencia de TDAH. Es importante valorar su frecuencia, intensidad y repercusión en la vida cotidiana, así como la edad y el momento de desarrollo del niño.

¿Cómo podemos ayudar a desarrollar las funciones ejecutivas?

El trabajo psicológico para desarrollar las funciones ejecutivas en niños, niñas o adolescentes consiste en ayudarles a reconocer sus dificultades, comprender cómo influyen en su vida cotidiana y aprender estrategias que les permitan organizarse, regular su comportamiento y ganar autonomía progresivamente. La investigación sobre intervenciones dirigidas a mejorar las funciones ejecutivas muestra resultados favorables en determinadas habilidades, aunque su eficacia depende del tipo de intervención y de las necesidades de cada niño.

Las estrategias de organización y planificación, así como los hábitos diarios, requieren inicialmente de acompañamiento. Preparar la mochila, apuntar los deberes, organizar la tarde de estudio o llegar a tiempo al colegio son situaciones en las que pueden utilizarse apoyos adaptados a las necesidades de cada niño.

Entre las estrategias que pueden resultar útiles se encuentran:

  • Establecer rutinas y horarios previsibles.
  • Dividir las tareas complejas en pasos pequeños.
  • Utilizar agendas, calendarios, listas y recordatorios visuales.
  • Ayudar a calcular y distribuir el tiempo necesario para cada actividad.
  • Practicar las autoinstrucciones, aprendiendo a guiarse mediante indicaciones sencillas.
  • Reconocer los avances y ajustar las ayudas conforme se adquieren nuevas habilidades.

El objetivo es que el niño vaya aprendiendo a utilizar estas estrategias por sí mismo, con los apoyos que necesite en cada etapa.

La comprensión y colaboración de las familias y del profesorado es fundamental. Cuando los adultos comprenden las dificultades, ajustan sus expectativas y reconocen los esfuerzos y progresos, favorecen la motivación, la confianza y la autoestima del niño. Mantener una comunicación positiva con nuestros hijos también contribuye a este acompañamiento.

Si estas dificultades persisten y afectan de manera significativa a su vida escolar, familiar o social, una valoración psicológica puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y qué tipo de acompañamiento necesita.

En Clínica Miralles, Raquel Durá, psicóloga clínica especializada en TDAH, acompaña a niños, adolescentes y sus familias en la evaluación y el tratamiento de estas dificultades.

Gestión del tiempo funciones ejecutivas en niños