Comprender cómo nos relacionamos para sentirnos seguros en pareja
El enamoramiento puede hacernos sentir que todo resulta sencillo. Sin embargo, mantener una relación de pareja requiere conocernos, aprender a convivir con nuestras diferencias y cuidar la relación de manera consciente.
Después de una discusión, una persona, por ejemplo, puede necesitar hablar inmediatamente para quedarse tranquila, mientras que su pareja prefiere estar a solas. Cuanto más insiste una, más se distancia la otra. Y las dos pueden terminar sintiéndose incomprendidas.
Estas reacciones tienen que ver con nuestra forma de vincularnos, con lo que necesitamos para sentirnos queridos y con cómo hemos aprendido a afrontar las dificultades.
Construir una relación de pareja segura implica comprender esas diferencias y aprender a responder a ellas. Para conseguirlo, necesitamos conocer cómo funciona el apego, cómo regular nuestras emociones y cómo desarrollar formas de cuidarnos mutuamente.
Cómo influye el apego en nuestras relaciones de pareja
La teoría del apego, desarrollada inicialmente por el psiquiatra y psicoanalista John Bowlby, explica cómo las primeras experiencias de cuidado influyen en nuestra manera de establecer vínculos afectivos.
Cuando nuestras necesidades son atendidas de forma sensible y consistente, aprendemos que podemos confiar en los demás. Cuando las respuestas son imprevisibles o poco disponibles, podemos desarrollar otras formas de afrontar la cercanía y la dependencia emocional.
También intervienen el temperamento, las circunstancias familiares y las experiencias posteriores. Por eso, nuestra manera de vincularnos puede cambiar a lo largo de la vida.
Amir Levine y Rachel Heller, autores de Maneras de amar, recopilaron investigaciones sobre el apego adulto y describieron distintas formas de relacionarnos.
Los tres estilos de apego
Apego seguro. Las personas suelen sentirse cómodas con la intimidad y la autonomía. Pueden expresar sus necesidades, confiar en su pareja y afrontar los desacuerdos con flexibilidad. Ante una crítica, suelen mostrar mayor disposición a escuchar y revisar su conducta, sin ponerse necesariamente a la defensiva.
Apego ansioso. Pueden experimentar miedo al rechazo o al abandono, necesitar frecuentes muestras de afecto y sentir inquietud cuando perciben distancia emocional.
Apego evitativo. Suelen valorar especialmente la independencia y pueden distanciarse cuando sienten demasiada presión emocional o tienen dificultades para expresar su vulnerabilidad.
Estos estilos describen tendencias, no categorías rígidas. También pueden aparecer características combinadas. Las investigaciones sobre apego y estrés en las relaciones sentimentales explican cómo estas diferencias influyen en nuestras reacciones cuando sentimos inseguridad.
Conocer a nuestra pareja y comprender sus reacciones
El objetivo de construir una relación segura va más allá de intentar cambiar el estilo de apego de cada persona. Se trata de comprender cómo se relaciona nuestra pareja, qué le preocupa y cómo reacciona cuando se siente vulnerable.
En momentos de estrés podemos responder de forma casi automática. Una persona busca cercanía porque teme perder el vínculo; la otra se distancia porque se siente desbordada. La reacción de una puede aumentar la inseguridad de la otra y provocar que ambas repitan comportamientos que les hacen sufrir.
Comprender esta dinámica permite empezar a responder de otra manera. Necesitamos conocer qué situaciones hacen sentirse vulnerable a nuestra pareja, qué le ayuda a recuperar la tranquilidad, qué gestos le hacen sentirse importante y cómo expresa o recibe el cariño.
A veces interpretamos sus reacciones desde nuestras propias necesidades. Podemos pensar que necesita lo mismo que nosotros, cuando quizá le ayuda algo completamente diferente. En Cuidar al otro es cuidar la relación profundizamos en cómo conocer las necesidades afectivas de nuestra pareja nos ayuda a cuidarla de una manera más ajustada.
Aprender a regular nuestras emociones juntos
Cada persona tiene que aprender a reconocer y regular sus propias emociones. La autorregulación emocional nos permite reconocer cuándo estamos enfadados, preocupados o desbordados y encontrar formas de recuperar la calma.
En una relación de pareja también podemos ayudarnos mutuamente a recuperar la calma. A esto lo llamamos corregulación emocional: un proceso por el que las personas influyen mutuamente en sus emociones a través de la interacción, la escucha, el apoyo y la manera de responder al otro.
En pareja podemos tranquilizarnos mediante una conversación, un gesto de afecto, la escucha o la presencia del otro. Pero necesitamos conocer qué ayuda a cada uno.
Si nuestra pareja está angustiada, quizá necesite que la escuchemos. Si está muy enfadada, puede que prefiera disponer de un tiempo antes de hablar. Lo importante es reconocer cómo nuestras respuestas pueden influir en lo que siente el otro. Insistir en hablar cuando necesita una pausa puede aumentar su tensión. Alejarnos sin explicar nada puede incrementar su preocupación.
Aprender a regularnos juntos supone identificar estas reacciones y encontrar maneras de responder que ayuden a ambos, respetando sus necesidades y límites.
Aprender a manejar los conflictos
Los conflictos forman parte de cualquier relación. En ocasiones surgen porque sentimos que nuestras necesidades no son reconocidas, porque desconfiamos de nuestra pareja o porque intentamos imponer nuestro punto de vista.
Detrás de una discusión aparentemente cotidiana puede existir el temor de haber dejado de ser importante para el otro, la sensación de que no nos escucha o la preocupación por perder su confianza.
El problema aumenta cuando nos empeñamos en tener razón, evitamos abordar lo ocurrido o convertimos una diferencia en una sucesión de reproches. Levine y Heller destacaron cinco principios para mejorar la comunicación: expresar sinceramente lo que sentimos, explicar nuestras necesidades, concretar qué conductas nos molestan, evitar culpabilizar al otro y comunicarnos de forma asertiva.
También es importante aprender a discutir. Podemos hablar de lo que nos preocupa sin acumular asuntos pendientes, centrarnos en un problema cada vez y reconocer cuándo necesitamos interrumpir una conversación para continuarla con más tranquilidad.
Las personas con tendencias de apego seguro suelen mostrar mayor flexibilidad ante los desacuerdos y disposición a reconocer los errores, pedir perdón y reparar el daño. Estas respuestas ayudan a que el conflicto no se convierta en una amenaza constante para la relación.
Aceptar las diferencias y fomentar la seguridad en pareja
Conocer profundamente a nuestra pareja también significa descubrir sus dificultades, sus temores y aquellas partes de su manera de ser que nos cuesta comprender.
En una relación compartimos momentos agradables, pero también atravesamos situaciones en las que podemos sentirnos vulnerables, reaccionar de forma diferente a como nos gustaría o necesitar más apoyo.
La aceptación implica reconocer que nuestra pareja tiene una historia, unas necesidades y una manera propia de vivir las emociones. Podemos quererla y cuidarla también en esos momentos difíciles, sin exigir que responda siempre como nosotros esperamos.
Esto no significa renunciar a nuestras necesidades ni justificar comportamientos que nos hacen daño. Cada persona debe responsabilizarse de sus conductas y respetar los límites de la otra.
La seguridad se construye cuando ambos pueden mostrarse como son, expresar sus dificultades y confiar en que serán escuchados y tratados con respeto. Con el tiempo, las experiencias de comprensión, cuidado y apoyo mutuo ayudan a consolidar esa confianza.
Cómo puede ayudar la terapia de pareja
En ocasiones repetimos formas de relacionarnos que generan sufrimiento. Una persona busca acercarse y la otra se distancia; aparecen reproches, aumenta la tensión y ambas terminan sintiéndose incomprendidas.
En terapia de pareja exploramos esas dinámicas y tratamos de comprender qué ocurre entre ambos miembros de la relación. La atención se dirige tanto a las necesidades individuales como a la manera en que cada persona responde a la otra.
Trabajamos para que ambos puedan reconocer sus formas de apego, comprender sus reacciones ante el estrés, regular mejor las emociones y afrontar los conflictos de manera diferente.
El objetivo es favorecer una relación en la que ambos puedan sentirse escuchados, respetados y tenidos en cuenta, siempre que existan las condiciones necesarias para ello.
En Clínica Miralles ofrecemos terapia de pareja en Valencia, adaptando el trabajo terapéutico a las circunstancias y necesidades de cada pareja.