Qué es la asertividad
La asertividad es la habilidad para defender nuestros derechos humanos básicos en las relaciones sociales sin molestar ni hacer daño a los demás.
Los derechos humanos básicos son conductas que todas las personas tenemos derecho a hacer como «decir no» ante una petición, expresar una opinión, expresar un deseo, hacer una petición, cambiar de opinión, ser tratados con respeto. Si embargo, hay personas que no ejercen estos derechos por miedo a herir a los demás o a ser rechazados y otras personas que los imponen a los demás o los exigen sin tener en cuenta a la persona que tienen delante.
En este sentido hay tres estilos de comportamiento a nivel social: el inhibido, el agresivo y el asertivo.
El inhibido
La persona inhibida es aquella que antepone los deseos, opiniones y gustos de los demás a los suyos.
No se queja, no sabe decir NO, no pide.
Estas personas no dan valor a sus sentimientos de manera que evitan que otros se sientan mal accediendo a sus deseos pero no consideran importante si ellos mismos se sienten mal ante el comportamiento de los demás.
En ocasiones pueden explotar ante la acumulación de frustración por no hacer lo que quiere o por «tragar» tratos injustos de los demás pero lo hace en un momento inadecuado y de forma desproporcionada, por lo que los demás siguen sin tomarlo en serio.
A largo plazo las personas inhibidas sienten frustración e insatisfacción consigo mismos por esta falta de autoafirmación.
El agresivo
La persona agresiva socialmente, sin necesidad de ser una agresividad física o verbal, es un persona que antepone sus deseos y opiniones a los de los demás e impone sin tener en cuenta al otro. Son personas más egoístas y que pueden utilizar el enfado o la manipulación para conseguir lo que quieren.
El asertivo
La persona asertiva es aquella que defiende sus derechos sin hacer daño a los demás.
Sabe mantener un equilibrio entre sus necesidades y las de los demás y es segura de sí misma.
Sabe pedir, decir no, quejarse o hacer una crítica a otra persona de forma adecuada y sin molestar al otro.
Los estilos de comportamiento inhibido y agresivo hacen mucho daño a la persona de formas diferentes.
A largo plazo crean muchos problemas personales y con los demás y en definitiva una insatisfacción para el que lo sufre.
Las relaciones con los demás no llegan a ser estrechas, en el caso del inhibido porque no se abre a los demás y no se considera importante y en el caso del agresivo porque los demás se alejan de él o ella.