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Cómo superar el duelo en positivo

Cuando vivimos la pérdida de un ser querido  sentimos mucho dolor, un dolor visceral e inevitable y de una intensidad extrema, es algo que nos sale de dentro como la lava de un volcán. La adaptación a una experiencia como esta implica hacer un esfuerzo por entender nuestros sentimientos y aceptar la nueva situación. A pesar de tratarse de una de las experiencias más dolorosas de la vida la mayoría de las personas poseen gran capacidad para resistir a este envite y salir resarcidos de ello e incluso aprender de la experiencia.

La psicología positiva se centra en la elaboración positiva de las pérdidas apelando a la resiliencia y a la potencialidad de cada individuo para encarar este proceso de adaptación de una forma que nos ayude a crecer emocionalmente y a utilizar nuestros recursos personales de forma constructiva.

En vez de centrarse en los efectos negativos de la pérdida (que los hay y son inevitables) y en las emociones, pensamientos y conductas negativas como consecuencia de la misma, la psicología positiva  promulga que experimentar emociones positivas como gratitud, amor o interés, entre otras, tras la vivencia de una pérdida, aumenta  a corto plazo la vivencia de experiencias subjetivas positivas, potencia el afrontamiento activo y promueve la desactivación fisiológica, mientras que a largo plazo, minimiza el riesgo de depresión y refuerza los recursos de afrontamiento. En definitiva defienden la importancia de las emociones positivas en situaciones de adversidad y sus efectos beneficiosos en el afrontamiento de las mismas.

El dolor por la pérdida o los efectos físicos y psicológicos del mismo pueden durar de entre seis meses y un año y los factores que van a determinar que el proceso sea más o menos sano son:

  • Las creencias que faciliten o entorpezcan el proceso.
  • La red social de apoyo tanto antes como después de la pérdida.
  • La personalidad: disponibilidad de recursos internos, determinación y coraje.

El duelo es un proceso natural y no una enfermedad que haya que tratar o evitar aunque incluye manifestaciones muy parecidas a las que acompañan a algunas enfermedades físicas o emocionales y puede confundir causando preocupación y añadiendo más malestar al proceso.

Algunas de estas manifestaciones serían: tristeza, apatía, rabia, culpa, soledad, impotencia, insensibilidad, extrañeza con respecto a sí mismo, confusión, preocupación, dificultades de atención, concentración, memoria, opresión en el pecho, palpitaciones, ahogos, falta de energía, alteraciones del sueño, alimentación, aislamiento social, llanto, evitar recordatorios del fallecido.

Las pautas para afrontar de forma positiva la pérdida de un ser querido son:

  • Aceptar los sentimientos: Deja salir los sentimientos y permítete sentirlos, no te sientas culpable por tenerlos y expresarlos y acepta que es algo normal. Vivir y experimentar una tristeza extrema con aceptación puede producir una paz al aceptarla que puede ser la parte positiva del proceso. Los sentimientos no son buenos ni malos, simplemente son inevitables y observarlos sin juzgar es más positivo que intentar evitarlos o sentirlos como malos. Al experimentar el dolor, observarlo y aceptarlo nos estaremos librando de él, por el contrario si no los expresamos se acumulará en nuestro interior causando problemas psicosomáticos.
  • Trátate con amor y paciencia y no te dejes llevar por pensamientos negativos e irracionales: “sin él nada será igual”, “no puedo hacer las cosas como antes”, “estoy solo”, “¿porqué a mí?”, “la vida es injusta”, “nunca me voy a recuperar”. Estos pensamientos es normal que aparezcan pero es más positivo cuestionarlos y no dejarse llevar por ellos, cambiarlos por otros más positivos y que nos ayuden a pensar en el futuro de una manera más constructiva. Pensamientos de amor hacia nosotros mismos, de confianza en nuestra capacidad para superar las situaciones venideras, de esperanza, de aceptación de la situación y que nos aporten serenidad y valentía.
  • No te presiones para estar bien ni para hacer cosas para las que no te sientes preparado: El duelo puede durar hasta un año por lo que hay tiempo para ir recuperando fuerzas y ánimos así que es normal que no tengas la misma energía ni las ganas que tenías antes de la pérdida. Poco a poco hay que ir poniendo pequeñas metas sin prisa y cuidándose pero sin dejarse llevar por la apatía.
  • Céntrate en los recuerdos e imágenes positivas: con gratitud a la vida por haberlos experimentado y deja paso a otras cosas positivas que seguro están por vivir. No te centres “solo” en la pena por recuerdos positivos pensando que no volverán sino recuérdalos con satisfacción por haberlos vivido.
  • Reconoce día a día todo lo positivo que tienes alrededor: e intenta disfrutar de las pequeñas y grandes cosas que siguen ahí sin temor a traicionar la memoria del que ya no está o a sentirte culpable. Cada día ocurren en nuestras vidas sucesos, sentimientos, experiencias que nos aportan buenas energías y en un momento como el de la pérdida hay que sacarles partido mucho o poco pero tenerlos en cuenta. Atrapar cada pincelada de satisfacción por pequeña que sea.
  • Expresa tu amor: hacia la persona que has perdido haciendo algo positivo en su memoria. Esto hará que los sentimientos positivos relacionados con él o ella estén presentes.

Poner en práctica estas acciones hará que la experiencia de la pérdida sea más llevadera y positiva pero si ves que pasa el tiempo y no puedes ponerlas en práctica no dudes en acudir a un especialista de la psicología para que te ayude a sobrellevarlo mejor.

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