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¿Sabes identificar la ansiedad? ¿Y las crisis de ansiedad?

 

En uno de nuestros últimos artículos del mes de julio dábamos pautas para controlar la ansiedad. Desde mejorar nuestro estilo de vida, haciendo deporte y resolviendo los problemas, hasta técnicas específicas para el control de la ansiedad como la Respiración Diafragmática o la Relajación Muscular Progresiva. Hoy quiero hablar de qué es la ansiedad, ya que conocerla y saber identificar sus síntomas también es una buena forma de prevenirla, y de qué es una crisis de ansiedad, la máxima expresión del padecimiento de esta molesta y a veces preocupante sintomatología ansiosa.

La ansiedad es uno de los motivos de consulta más frecuentes en los servicios de salud mental tanto públicos como privados. Las prisas, las exigencias de la vida laboral y familiar, la cantidad de actividades que tenemos que realizar en el día a día, el miedo a las enfermedades, las preocupaciones o un estilo catastrofista o exigente de  plantearse los sucesos de la vida cotidiana hacen que sea un mal común en nuestra sociedad. El paciente viene a la consulta con ahogos, taquicardias, tensión muscular, mareos, presión en el pecho, temblores, sequedad de boca, parestesias, sudor, desrealización o despersonalización.

Pero en principio la ansiedad no es mala sino que está destinada a ayudarnos frente a los peligros como un proceso natural e inevitable. Es una respuesta adaptativa del organismo ante un estímulo o situación que es percibido por la persona como amenazante o peligrosa. Nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan automáticamente ante un peligro (real o imaginado) para ponernos a salvo. Cuando éramos hombres primitivos esta respuesta de ansiedad era muy útil para luchar o huir de los peligros, pero hoy en día los peligros pueden ser una factura sin pagar, una enfermedad, una discusión con nuestro jefe o que nos despidan, y la respuesta de ansiedad es la misma que entonces. El corazón late más fuerte para llevar la sangre a las extremidades para poder correr, las pupilas se dilatan para poder ver de forma periférica, los músculos se tensan, sube la temperatura del cuerpo, tenemos molestias abdominales, hiperventilamos, sudamos.

La respuesta de ansiedad, además, se manifiesta  en nuestro cuerpo con las reacciones fisiológicas que acabamos de describir y también con pensamientos catastrofistas y con reacciones motoras como escapar del peligro. Y se da en diferentes intensidades dependiendo de cómo sea de grande el peligro en cuestión o el miedo que le tengamos, pudiendo asignarle un valor subjetivo que va de 0 a 10.

La ansiedad puede ser normalpatológica dependiendo de su intensidad, frecuencia, duración y proporción en relación al estímulo que la causa. Puedo tener cierta ansiedad (activación fisiológica) al ver una cucaracha por la calle o verdadero pánico (intenso y desproporcionado ya que no es un león) todos los días y que esa respuesta me dure más de una hora. En este caso estaríamos ante una verdadera fobia a las cucarachas.

La ansiedad también es un rasgo de personalidad, una forma de ser. Se trata de personas con tendencia a magnificar los peligros, a ver catástrofes o desenlaces negativos donde no los hay, personas muy auto exigentes o perfeccionistas. Esto también se puede cambiar mediante técnicas psicológicas de una forma efectiva.

Nuestro Sistema Nervioso (formado por el cerebro, médula espinal y nervios) tiene un apartado llamado Sistema Nervioso Autónomo que está formado por unos nervios que se comunican con los órganos, de una forma inconsciente y automática, controlándolos (controla la digestión, la respiración, la excreción o la circulación sanguínea). Pues bien, éste a su vez tiene el Sistema Simpático, que prepara al cuerpo para situaciones de emergencia (respuesta de ansiedad) y el Sistema Parasimpático, que se activa para relajar el cuerpo.

En definitiva, el control de la ansiedad consiste en hacer consciente la misma para llegar a auto controlarla  activando nosotros el Sistema Parasimpático e induciendo relajación en nuestro cuerpo. Las pautas para su manejo las explicamos en el artículo del 30 de julio: “Pautas para controlar la ansiedad”

Pero ¿qué ocurre en una crisis de ansiedad? ¿Qué es y cómo podemos identificarla y controlarla?

Las crisis de ansiedad ocurren cuando tenemos sintomatología ansiosa elevada (taquicardia, mareo, hiperventilación, opresión en el pecho, desrealización, ahogos, molestias abdominales) por una temporada de estrés elevado o por alguna situación puntual que nos asusta y en lugar de tomarla como tal (ansiedad normal) creemos catastróficamante que esa sintomatología es  señal de que nuestra vida corre peligro o que podemos perder el control o volvernos locos (“voy a tener un infarto”, “voy a perder el control de mi mente”). Al tener estas ideas catastrofistas (el que las tiene está convencido de ello) como explicación de la sintomatología ansiosa nos asustamos más aun y nos convencemos de que nos está pasando algo grave. A este proceso que ocurre en las crisis de ansiedad (o de pánico) le llamamos círculo vicioso del pánico.

Después de la primera crisis de ansiedad  la persona puede haberla vivido de forma bastante traumática y quedar en un estado de alerta ante cualquier sensación corporal que le indique que puede volver a estar en peligro (taquicardia, mareos, etc). Ese estado de alerta (focalización de la atención en las sensaciones internas de su cuerpo) aumenta la probabilidad de que vuelva a tener sensaciones y de que vuelva a malinterpretarlas catastróficamente activando de nuevo el círculo vicioso del pánico y teniendo más crisis de ansiedad pudiendo desencadenar un Trastorno de Pánico. Este trastorno de ansiedad tiene tratamiento psicológico que consiste en perder el miedo a las sensaciones de ansiedad (taquicardia, mareos, etc.) y cambiar los pensamientos catastrofistas irracionales (“voy a tener un infarto”) por otros más racionales y adaptativos.

Tanto la ansiedad como las crisis de ansiedad se pueden manejar y podemos trabajar nuestra mente y nuestro cuerpo para hacerles frente y mantenerlas bajo control y tener información sobre los mecanismos que las desencadenan y cual es su funcionamiento es el primer paso para conseguirlo.

Si tienes alguna duda o no sabes cómo poner en práctica nuestros consejos y pautas no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

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