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Niños divididos frente a la separación, cómo prevenirlo.

Un adecuado desarrollo emocional del niño pasa por que éste tenga una imagen positiva tanto de su padre como de su madre.

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Los mensajes, sentimientos o actitudes  que expresen los padres con respecto al otro progenitor en presencia del niño van a influir considerablemente en el menor y en su desarrollo. En muchas ocasiones, y probablemente de forma inadvertida o con la intención de dotar al niño de una información que por edad no le corresponde, los padres tienden a lanzar mensajes negativos sobre el otro progenitor. Una frase, un gesto, un comentario que el niño oye, una actitud manifestada de forma repetida, son suficientes para crear en el niño confusión de sentimientos, desasosiego, culpa y ansiedad.

El niño puede tener un “conflicto de lealtades” que se da cuando un niño o una niña siente que tiene que posicionarse entre los deseos y expectativas contradictorias de sus padres haciéndole sentir que si se pone del lado de uno, el otro se puede sentir traicionado y viceversa.

Aún de forma más sutil se puede producir también cuando los adultos no lanzan mensajes explicitamente negativos hacia el otro progenitor pero tampoco ayudan al niño a manejar sus sentimientos de miedo, ambivalencia o ansiedad cuando se ven inmersos en situaciones de conflicto entre sus padres.

En una situación de separación o divorcio, el simple echo de tener que contar a un  padre lo que se ha hecho con el otro, puede crear en el niño desazón y angustia por creer que traiciona a uno o a otro si muestra afecto, satisfacción o agrado hacia el progenitor con el que ha estado y los padres tienen que ser capaces de detectar estos sentimientos en el niño ayudándole a expresarlos con naturalidad.

También puede ocurrir cuando se da a alegir al niño entre dos opciones y cada progenitor es partidario de una de ellas. Los padres tienen que tener la capacidad de decidir y llegar a acuerdos antes de poner al menor en una situación que le suponga un conflicto de lealtades con las emociones negativas que ello supone.

Este conflicto de lealtades crea ansiedad en el niño manifestada en forma de conductas que pueden ser normales. Se puede sentir culpable por contradecir a uno de los padres o por pasarlo mejor con uno de ellos, o responsable de los sentimientos negativos de sus padres.

Para resolver el conflicto de lealtades los niños pueden dejar de expresar sus sentimientos y deseos, tapádolos para no crear malestar en sus progenitores con el consiguiente malestar o silencio y sin poder ser ayudado en la expresión y manejo de sus sentimientos. Otra de las consecuencias de esta situación es que el niño puede llegar a vivir como en dos mundos difenrentes incomunicados dividido con las consecuencias emocionales que ello supone.

 

¿Cómo prevgenir esta situación?

  • Ayudar al niño facilitando que hable de manera distendida sobre el otro progenitor y mostrando sentimientos positivos en esos momentos ante su relato.
  • No expresar o hacer partícipe al niño de nuestros sentimientos negativos (rabia, tristeza, ansiedad) ante el otro progenitor o ante conductas de éste que nos molestan o desagradan.
  • Contarle al niño que puede tener sentimientos de culpa por fallar a una parte o de ansiedad ante estas situaciones haciéndole ver que son sentimientos normales y animarle a reconocerlos y expresarlos.
  • Expresarle que debe contar todo lo que le apetzca sin tener secretos ya que no nos vamos a sentir mal ante sus vivencias sean las que sean. Ser consecuentes con esto.
  • Transmitirle nuestro deseo de saber todo lo que le pasa o como se siente para que se considere importante para nosotros y querido de forma incondicional.
  • Decirle qué tiene que hacer cuando se sienta mal, cómo reconocer estos sentimoentos, cómo tiene que pedir ayuda y a quién puede contarlo.
  • Darle confianza y darle a entender que sus vivencias no vana crear conflictos entre sus padres.
  • Mantener siempre por partre de los adultos una relación cordial delante del niño.
  • Llevar a cabo estas pautas por parte de ambos progenitores por igual.
  • No usar al niño de mensajero para asuntos que son responsabilidad de los padres.
  • Si vemos que no podemos poner en práctica estos consejos buscar ayuda profesional.

Esperamos que os haya servido de ayuda esta información.

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