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Psicología Adolescentes

Trastorno negativista desafiante: oposicionismo adolescentes

La adolescencia es una etapa marcada por el oposicionismo, la necesidad de reafirmarse, las ganas independencia y la autoafirmación.

La adolescencia es una etapa marcada por el oposicionismo (todo es NO), la necesidad de reafirmarse, las ganas independencia y la autoafirmación.

El adolescente busca desmarcarse para realizar actividades con sus amigos y las opiniones de padres y adolescentes se encuentran muchas veces en puntos distantes.

Cuando estas conductas se vuelven incontrolables para los padres y crean conflictos en la familia éstos recurren a la ayuda profesional.

El adolescente puede llegar a adoptar un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante en el que se dan enfados y desobediencia y los padres ponerse a su nivel llegando a una comunicación coercitiva en la que las dos partes quieren ser ganadoras y la realidad es que todos pierden.

Se pierde la confianza, la comunicación, la armonía familiar, el respeto y la autoestima del adolescente.

El psicólogo trata de devolver a la familia todo lo perdido y que tanto el adolescente como los padres acerquen posturas promoviendo la empatía y la convivencia familiar saludable en un entorno de cooperación y respeto mutuo.

El primer paso es ganarse la confianza del adolescente y motivarle para el cambio, hacerle ver, sin juzgar su comportamiento, el papel que está jugando en la familia y que pueda ponerse en el lugar de sus padres.

Ver qué quiere conseguir y qué quiere mejorar de su situación y hasta qué punto le afecta.

Evaluamos los puntos de fricción y el origen de la conducta desafiante del adolescente.

Desde cuándo se produce este comportamiento ¿siempre ha tenido un comportamiento desafiante o se da desde hace poco tiempo?, la historia familiar y de relaciones, posibles problemas que pueda tener el adolescente fuera de casa, etc.

Puede haber habido algo en el comportamiento de sus padres que le haya dolido, o haberle ocurrido algo a él que le haya desanimado.

Los puntos de fricción suelen ser las «obligaciones del adolescente» tanto del hogar (colaborar en la casa, en su habitación, cumplir las normas) como de los estudios (bajas calificaciones o bajo rendimiento), las formas del adolescente para con sus padres (malas contestaciones), uso y administración del tiempo libre (salir con los amigos, uso de videojuegos, de drogas).

Aspectos en los que no hay acuerdo y se utiliza el enfrentamiento en la familia en vez de la negociación creando discusiones.

Proveemos tanto al adolescente como a los padres de modos de llegar a consensos sin utilizar el enfrentamiento, buscamos puntos en común y actividades comunes para compartir, instauramos hábitos de conducta diarios en el adolescente, enseñamos formas más saludables de comunicación y si es conveniente técnicas de estudio, habilidades sociales, fomento de la empatía, formas saludables de manejar la conducta del adolescente a los padres.

Las dinámicas de relación familiar van cambiando y vuelve la armonía y el bienestar al hogar y a sus miembros.