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Pautas para evitar “quedarse en blanco” en el examen

Hay veces que nuestros/as hijos/as no consiguen las notas que corresponderían a su nivel de preparación porque a la hora de demostrarlo en los exámenes, sufren un bloqueo mental que les dificulta seriamente poder resolver con éxito la tarea. Es muy posible que los estudiantes empleen la expresión “me he quedado en blanco” con el fin de justificarse cuando no han estudiado lo suficiente para preparar un examen. Pero ocurre con alguna frecuencia que, aun habiendo preparado un examen razonablemente bien, en el momento de realizarlo puede sufrir un bloqueo que le impide demostrar sus conocimientos sobre el papel.

El bloqueo puede producirse cuando el estudiante, ante el reto de tener que demostrar en un tiempo limitado lo que ha aprendido, y sabiendo que su trabajo estará sujeto a una calificación que le permitirá o le impedirá avanzar en sus estudios, se ve sometido a una situación que le provoca estrés. La prisa, la incertidumbre, la inquietud y la angustia se traducen en una notable falta de concentración que dificulta seriamente el uso correcto del pensamiento y afecta a la memoria y el razonamiento.

La facilidad con que el estudiante puede bloquearse se ve influida por su carácter, su autoestima y la seguridad y confianza en sí mismo. Por lo que a largo plazo debemos trabajar estas características pero a corto plazo podemos enseñarles unas pautas para controlar su conducta.

A continuación se agrupan, según el momento de utilización, las pautas que pueden poner en práctica nuestros hijos/as:

  1. Pautas de conducta recomendables antes del examen.
  • Preparar el examen con la antelación suficiente. No es recomendable seguir preparando el examen hasta altas horas de la noche. El sueño y la falta de descanso podrá influir negativamente en el rendimiento. Así pues un paseo, un poco de natación o un baño de agua tibia podrán ser actividades muy recomendables para dar por terminado el día de la vigilia del examen.
  • Podemos evitar distraerlos con problemas añadidos a la tensión del examen. Un ambiente apacible tonificará positivamente a nuestro hijo. Evitemos acrecentar su ansiedad con la nuestra, trasmitiéndole confianza y seguridad en su capacidad y en su esfuerzo previo.
  • Insistir en que deben preparar todo el material necesario la noche anterior al examen para evitar prisas y olvidos.
  • Conocer y tener asumidas y entrenadas las normas de presentación de un examen.
  • Conocer con precisión el significado de algunos términos muy comunes en las preguntas de los exámenes: compara, define, explica, esquematiza, describe, enumera, clasifica y analiza.
  • Que no olvide llevar su reloj. Controlar el tiempo disponible le ayudará a tomar decisiones.
  1. Pautas a seguir al inicio del examen.
  • Ayudarle a entender que es normal estar nervioso pero que se pasará en unos minutos, que lo normal es que no se sepa todo y que no pasa nada si se dedican unos minutos al principio para tranquilizarse e intentar comprender bien las preguntas.
  • Dedicar el tiempo necesario a comprender bien las preguntas. A veces se responde incorrectamente a una pregunta porque no se leyó bien.
  • Decidir en función de la dificultad y la complejidad de cada una de las preguntas, cómo se administrará el tiempo del que se dispone. Puede parecer que esto ayude a aumentar los nervios pero muy al contrario, el ser consciente antes de empezar de cuánto tiempo se le puede dedicar a cada pregunta, le ayudará a concentrar sus esfuerzos, no dispersarse en temas secundarios y responder con efectividad.
  • Después de asegurarse de haber entendido las preguntas, elegir aquella que se domina mejor y empezar por ella. Luego se contestará el resto con el mismo criterio. De este modo se consigue mejorar el nivel de seguridad y, en el caso de que faltase tiempo, se quedarían sin contestar aquellas preguntas que se dominan menos.
  • Empezar a escribir sin demasiada demora pero sin precipitarse. Deberá evitar el lanzarse a escribir sin saber muy bien lo que tiene que decir y en cómo va a organizar los conceptos. Es importante el uso del papel borrador para trazar -no redactar-, sin perder demasiado tiempo, un esquema que ordene las ideas que se van a exponer. Si antes de ponerse a escribir sabe cual va a ser el desarrollo de su redacción, disminuirá el nerviosismo.
  • En el caso de no conseguir concentrarse hacer unos pequeños ejercicios de relajación. Cinco minutos pueden ser suficientes para reconducir su nerviosismo/bloqueo. No debe obsesionarse con el tiempo que va a dedicar a realizarlos ya que este pequeño tiempo “perdido” resultará una enorme “ganancia” si consigue recuperar la concentración.
  1. Pautas de conducta durante el resto del examen.
  • Darse autoinstrucciones positivas: recordarse a sí mismo que está bien preparado, que es normal ponerse nervioso, que no saben todas pero sí la mayoría de las preguntas…
  • Recordar que la calidad de las frases escritas no tiene nada que ver con la cantidad. Realizar un buen examen no es cuestión de escribir mucho. Debe procurar ser claro, conciso, sintético y evitar las frases superfluas que abultan pero no le añaden ningún valor al contendido del examen.
  • Nunca preocuparse porque alguien acaba antes de tiempo. Comprobar la hora y continuar hasta agotar el tiempo.
  • Si se agota el tiempo y aún queda mucho por decir y redactar, no perder la calma y dedicar esos minutos que quedan a exponer las ideas de modo esquemático. Será mejor enunciar los puntos que se querían tratar que entregar un examen incompleto.
  • Si sobra tiempo, dedicarlo a repasar lo que se ha escrito.

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