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Relaciones adultas y estilos de apego

Mantener una relación de pareja no es tarea fácil y las estadísticas actuales así lo confirman ya que hoy en día el 50% de los primeros matrimonios terminan en ruptura y la terapia de pareja es habitual en las consultas del psicólogo. Pero ¿cómo acertar con la persona adecuada y cómo conservar el amor?

Las investigaciones sobre el apego indican que los adultos tenemos unos patrones de comportamiento en las relaciones afectivas y unas formas de percibir las situaciones de intimidad que determinan la calidad de nuestras relaciones de pareja. Tendemos a reaccionar ante el conflicto, la intimidad, nuestros deseos o necesidades de formas determinadas que pueden llevarnos a mejorar o empeorar la relación de pareja.

La Teoría del Apego fue formulada por John Bowlby (1907-1990) que estudió la relación entre los niños y sus padres y llegó a la conclusión de que, dependiendo de cómo responden los padres a las necesidades afectivas y de cuidado de sus hijos en la primera infancia, éstos desarrollan unas creencias y respuestas ante las relaciones sentimentales futuras. De manera que un niño que ha visto comprendidas y satisfechas sus necesidades aprende que puede confiar en sus padres y contar con ellos siempre que los necesite y esto hará que esté seguro frente a relaciones afectivas futuras. Por el contrario, si la atención de los padres es errática, el niño desarrollará un estilo ansioso y si es distante, rígida y despegada el niño será evasivo.

Más tarde las investigaciones (Leslie Atkinson, 2000) encontraron que además de los estilos de apego o crianza en la infancia también hay otros factores que influyen en la adquisición de un estilo u otro como son el temperamento del niño, las condiciones de los padres (clima matrimonial, nivel de estrés, depresión, apoyo social) y el tiempo con un cuidador no parental.

Más allá de su origen, la teoría establece tres “estilos de apego” o maneras de reaccionar ante las relaciones afectivas:

  • Las personas seguras, que se sienten bien en situaciones de intimidad, son cálidas y seguras y saben comprender al otro, sus sentimientos y reacciones y no están a la defensiva. Representan el 50% de las personas.
  • Las personas ansiosas que necesitan la intimidad, se obsesionan con las relaciones y dudan del amor del otro hacia ellos. Representan un 20%.
  • Las personas evasivas que mantienen la distancia con el otro, no se implican afectivamente y perciben la relación de pareja como una pérdida de su independencia. Representan un 25% de las personas.
  • Habría un cuarto grupo resultante de una combinación de los tipos ansioso y evitativo. Representan del 3 al 5% de las personas.

Más tarde el doctor Amir Levine y Rachel Heller se interesaron por la teoría del apego y su influencia en las relaciones adultas y recopilaron las investigaciones y datos científicos al respecto para terminar escribiendo en 2010 su libro “Maneras de amar” con el objetivo de ayudar a las personas a identificar su patrón de comportamiento en las relaciones de pareja y cambiar sus formas de reaccionar, sentir y pensar en el camino hacia el estilo seguro de apego.

Según Levine y Heller conseguir desarrollar un estilo seguro de apego y aprender a comunicarnos y relacionarnos mejor con la pareja son las claves para mantener la relación a flote. En concreto hablan de las características de las personas seguras y de cinco principios de la comunicación eficiente.

Las personas seguras son:

  • Excelentes parachoques en caso de conflicto: En las peleas no se ponen a la defensiva ni tratan de herir o castigar a sus parejas evitando que la discusión empeore.
  • Flexibles mentalmente: no se sienten amenazados por las críticas y pueden revisar su conducta e ideas.
  • Comunicadores eficientes: No les cuesta expresar sentimientos porque esperan que los demás sean comprensivos y empáticos.
  • Proclives a la intimidad: disfrutan de la intimidad física y emocional sin temor a que les rechacen ni la necesidad de poner límites.
  • Rápidos a la hora de perdonar: dan por hecho que el otro tiene buenas intenciones.
  • Tratan a sus parejas a cuerpo de rey: Con amor y respeto.
  • Se responsabilizan del bienestar de su pareja: Esperan que los demás les respondan y les traten con cariño por lo que hacen lo mismo.

Los cinco principios de la comunicación eficiente según Levine y Heller son:

1.- Sé totalmente sincero: Ser completamente honesto respecto a los propios sentimientos y demostrar coraje emocional.

2.- Céntrate en tus necesidades: Conseguir que el otro comprenda lo que necesitas incluyendo también el bienestar de la pareja. Emplear verbos como necesito, siento, quiero a la hora de expresar las necesidades.

3-. Sé específico:Con las conductas de tu pareja que te hacen sentir mal para que pueda entender lo que le estás pidiendo y aumentar la probabilidad de que pueda cambiarlas.

4.- No lo culpabilices: No señales sus defectos ni lances acusaciones creando una escalada de reproches. Asegúrate de estar tranquilo cuando quieras expresar tu molestia ante algo que te disgusta y si no lo estás espera el momento para hablar con clama y serenidad.

5.- Sé asertivo:Si tienes necesidades en la pareja debes expresarlas aunque el otro no las considere legítimas.

 

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