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TDAH y Locus de Control externo. La costumbre de echar balones fuera.

Una de las situaciones más frecuentes en niños y adolescentes con TDAH –TDA (Trastorno por Déficit de Atención) es su falta de control sobre algunas situaciones de su vida cotidiana (control de la agenda escolar, control de su tiempo, control sobre su conducta, sus hábitos) de manera que no consiguen realizar algunas de las tareas diarias (olvidan sus objetos personales, no estudian suficiente, llagan tarde) o cometen los mismos fallos una y otra vez con la sensación de que no está en sus manos la solución.

Cuando le preguntas a un niño o adolescente con TDAH si ha pensado alguna solución para su problema, por ejemplo el problema de no apuntar el deber en la agenda, con frecuencia  responde que no se le ha ocurrido buscar una solución como si la cosa no fuese con él o que la culpa es del poco tiempo que hay entre clase y clase o de cualquier circunstancia ajena a él de manera que la búsqueda de una solución se ve bloqueada por la atribución de las causas a factores externos a él.

El Locus de Control es un término que se utiliza en psicología para referirnos a dónde estima la persona que reside el agente causal de las cosas que le ocurren en la vida. Puede ser interno y externo:

  • Cuando una persona tiene un locus de control interno atribuye las cosas que le suceden a sí mismo, a sus acciones, a su esfuerzo, a lo que ha hecho para conseguirlas. Estas personas perciben más control de sus vidas y se sienten mas competentes. Tenderán a buscar soluciones a sus problemas ya que piensan que depende de ellos.
  • Cuando una persona tiene un locus de control externo atribuye las cosas que le suceden a factores externos, a la suerte, a otros, de manera que no valoran el esfuerzo y no asocian la consecución de las metas a su conducta.

Cuando la persona cree que lo que le ocurre no depende de él no hace nada para cambiarlo y ésto es lo que sucede a menudo con las personas con TDAH que no toman las riendas de sus vidas y sus dificultades porque no creen que dependa de ellos el cambio. Esto hace que tanto padres como profesores los vean como personas con una actitud pasiva ante los problemas y las situaciones cotidianas que requieren su participación activa.

Consecuencias para la vida de cada locus de control:

Las personas con locus de control interno:

  • Son más propensos a ser responsables de sus actos.
  • Les influyen menos las opiniones ajenas.
  • Se sienten más seguros ante las situaciones difíciles.
  • Tienen más sentido de autoeficacia.
  • Tienen más autocontrol de su conducta y emociones.
  • Tienen más autoestima.

Las personas con locus de control externo:

  • Atribuyen a la suerte, el destino, las circunstancias o a otros por sus éxitos
  • Hacen a los demás responsables de su conducta y emociones.
  • Son menos propensos a hacerse responsables de sus actos.
  • Son menos eficaces al no buscar soluciones por creer que no pueden cambiar las cosas.
  • Tienen menos sentido de autoeficacia.
  • Tienen menos autoestima.

¿Cómo podemos conseguir un cambio en el locus de control de nuestro hijo?

Esto requiere dedicación, tesón, paciencia y afecto por parte de los padres.

  • Explicarle con sus palabras qué es el locus de control y cómo funciona. Las personas con una motivación intrínseca atribuyen la consecución de las metas a sí mismos, a su esfuerzo.
  • Dejarle claro que confiamos en su capacidad para controlar por sí mismo las circunstancias de su vida y que se trata de un cambio de enfoque. Motivarlo para el cambio hacia el control.
  • Valorar cualquier acción que realice que implique un locus de control inerno. Si se esfuerza, si decide hacer algo que implique responsabilidad (estudiar, realizar alguna tarea doméstica) enfatizar su motivación interna para hacerlo (lo ha hecho porque ha querido) y las consecuencias positivas de ello.
  • Explicarles los beneficios de usar un locus de control interno y animarles haciéndoles sentirse capaces de cambiar su locus de control.
  • Explicarles y hacerles reflexionar sobre los momentos en los que utilizan un locus de control externo y las consecuencias de ello.
  • No reñir, no mostrar emociones exageradas hacia su falta de responsabilidad ante los problemas, respirar hondo, contar hasta 10 e intentar que reflexione. Este cambio es una carrera de fondo y cada situación aislada hay que tomarla como tal, no generalizar.
  • Que se hagan la pregunta ¿De quién depende que yo apruebe el examen?
  • Ayudarle a  hacer un listado de ventajas y desventajas de las cosas que queremos que se haga responsable para que pueda decidir por sí mismo y pase a una motivación interna. (Ejemplo: ventajas y desventajas de estudiar suficiente para un examen).
  • Que se hagan la pregunta ¿Cómo puedo hacer esto por mí mismo?, ¿Cómo puedo conseguir apuntar el deber en la agenda?,
  • Acostumbrarles a que conecten sus acciones con las consecuencias de las mismas tanto las positivas como las negativas. Reforzar (Hacer un comentario positivo) cuando las conecten por sí mismos.
  • Ayudarle a ser autónomo e independiente para que aprenda a tomar sus propias decisiones y valorar su control sobre las mismas.
  • Utilizar siempre una comunicación positiva haga lo que haga el niño o adolescente. Propiciar una relación afectiva y no coercitiva.
  • Utilizar la disciplina positiva para enfatizar el respeto y la reflexión en su educación.
  • Servir como modelo y utilizar un locus de control interno como padre/madre.

Si se aplican estas pautas a menudo y de forma duradera en el tiempo el niño o adolescente empezará a tomar el control y a cambiar su locus de control haciéndose más responsable de su comportamiento y de sus decisiones.

 

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